martes, 29 de enero de 2008

No sólo de bajos salarios vive China

La mano de obra en China está aumentando y va a seguir subiendo. Reglas laborales aprobadas el año pasado entraron en vigencia en enero y harán los salarios chinos menos competitivos que los de otros países manufactureros. ¿Qué significa eso para Latinoamérica? Resolví preguntarle a varios empresarios.
El consenso general es que China debe mantener su título de “fábrica del mundo” porque factores como el aumento de la productividad y las inversiones en infraestructura y educación contribuirán a contrarrestar el alza.
En los últimos años, las empresas locales y extranjeras que operan en China se han enfrentado al hecho de que el país ya no es una fuente inagotable de mano de obra barata. El aumento de la urbanización y la apertura de fabricas en el centro y el oeste del país, ha empujado a los operarios a quedarse cerca de sus lugares de origen, con lo que resulta cada vez más difícil contratar y retener trabajadores en áreas como las provincias costeras de Guangdong y Fujian.
Peor aún, muchos jóvenes que antes entrarían al mercado de trabajo, deciden ahora seguir estudiando una vez terminado el secundario, lo que ha causado un seria escasez de personal.
“Hace 20 años había reclutadores que salían por las zonas rurales a recoger trabajadores y los colocaban en fábricas en Shenzhen y Dongguan. Con el aumento en la prosperidad se ha vuelto más difícil y más caro reclutar y algunos empresarios optan por instalarse o buscar proveedores en el interior en donde los costos son más bajos”, dice el estadounidense Cliff Rosenberg, director de Rosco Toys, firma que subcontrata la fabricación de juguetes que se distribuyen en Wal-Mart y Target en los EE.UU.
Como consecuencia de la escasez de mano de obra y de la creciente demanda por trabajadores más calificados, la suba salarial en los centros manufactureros chinos ha sido sostenida. Una proyección de la consultora Hewitt Asociados prevé aumentos para operarios de alrededor del 10% este año. Los mayores incrementos se esperan en los sectores químico (9,5%), de computación (9,2)%, maquinaria industrial (8,9%) y electrónicos (8,9%).
La nueva legislación laboral china afectará en gran medida a la industria de juguetería que ya venía golpeada por una crisis de confianza y podría producir el cierre de hasta 1,000 factorías sólo en la ciudad de Dongguan. Pero mientras algunos empresarios saldrán del mercado, otros se adaptarán a los cambios. “Los juguetes representan el 1% de las exportaciones chinas pero producen el 50% de los problemas, así que yo anticipo que muchos fabricantes cambiarán los juguetes por neveras, electrónicos y hasta coches”, dice Rosenberg.

No son los salarios

Empresas latinoamericanas que fabrican en China también vienen sintiendo la presión no sólo del aumento en los salarios, sino de la eliminación de subsidios a las exportaciones y de la valorización del yuan. “El costo laboral es 30% del costo total de nuestros productos cuando se fabrican en China, luego un incremento grande allí necesariamente se transferirá al precio que nos cobran los proveedores chinos”, explica Luis Alberto Botero, gerente general de Corona, líder en Colombia de productos para construcción y mejoramiento del hogar que también exporta a EE.UU y otros países de Latinoamérica.
El ejecutivo cree que los fabricantes que utilizan empleo rural con menos salario y beneficios sociales, pueden ver un incremento hasta del doble en la remuneración a partir de la vigencia de la ley. Aún así, opina que otros factores siguen haciendo atractiva la opción china. “Los clusters industriales juegan un papel muy importante en la competitividad de costos que logran los fabricantes, lo mismo que la disponibilidad de materias primas cercanas a las plantas. La ubicación también es fundamental, pues generalmente las fábricas están muy cerca de los puertos”, dice Botero.
La productividad de los obreros es otro elemento que se señala a favor de la competitividad china. Con bajo nivel de sindicalización y la ética de trabajo que es común a muchos países de Asia, los chinos tienden a ser fáciles de liderar. “Varios clientes que llevé a conocer las fabricas chinas de donde los proveo, se sorprendieron de la velocidad y destreza de los obreros en las maquinas -muchas veces antiguas- y las ganas de sacar adelante el trabajo. Esa eficiencia y consagración al trabajo, es lo que occidente no va a poder destronar fácilmente”, advierte el argentino Juan Carlos Tosi, dueño de la empresa Topquin Guangzhou, que se dedican a la importación, exportación y terminado de cueros.
Aunque estadísticas actualizadas y confiables son escasas, se estima que un buen salario para un trabajador manual en el sur de China está alrededor de los US$200 por mes. ¿Cómo se compara eso con América Latina?
El Consejo Empresarial Brasil-China hizo el cálculo y llegó a la conclusión de que en el año 2005 la remuneración en las provincias chinas ya era superior al salario mínimo de todos los países del Mercosur, Venezuela y México. El mínimo en China en el 2005 era de US$197,2 mientras que en la Argentina era de 188,3 en Paraguay de US$139,2, en México de US$133, en Brasil de US$116,3 y en Uruguay de US81,5.
Para el Consejo la idea de que China es competitiva apenas desde el punto de vista salarial, es una idea que hay que desmitificar.
“Si la mano de obra fuera el único atractivo de China los inversionistas no irían a ese país sino a India o a Indonesia en donde los salarios son más bajos. A Brasil y a la Argentina les gusta crear enemigos comerciales, cuando lo que necesitan es invertir en infraestructura y hacer reformas como la tributaria, que es urgentísima”, dice Rodrigo Maciel, Secretario Ejecutivo del Consejo.
La entidad señala las cargas sociales en América Latina como una de los obstáculos para que las exportaciones latinoamericanas puedan competir exitosamente con las de China y para que el continente pueda diversificar más allá de los commodities. “Más del 60% de lo que Brasil le vende a China es mineral de hierro y soja, pero según un estudio de oportunidades que hicimos, 30% de lo que China le compra al mundo es maquinaria. Hay un desbalance en nuestra lista de prioridades”, dice Maciel.
Además del costo de la mano de obra, la revalución del yuan y la abolición de exenciones tributarias, las exportaciones chinas este año serán afectadas por la desaceleración de la economía estadounidense. Las ventas chinas que en el 2007 crecieron 25,7% pueden llegar a caer, predicen expertos citados por el diario chino First Finance Daily, aunque hay discrepancias sobre el porcentaje en que eso sucederá.
Este año en todo caso, el mundo seguirá viendo la migración de la industria china de manufacturas ligeras a productos más sofisticados como electrónicos y coches, lo que sumado al crecimiento de la productividad laboral –superior al 6% en los últimos años- puede repercutir en los prospectos de ventas externas de China.

2 comentarios:

  1. Muy buena investigación es muy interesante saber que la mano de obra barata que se creía que tenía China, ya no es una ventaja competitiva, es claro que la inversión extranjera y el aumento de la competitividad será el gran motor que permitirá que china siga figurando como una de las potencias prominentes del futuro.

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  2. En estos días leí que el precio de producción en las fábricas chinas subió 8.2% en mayo, el mayor incremento en los últimos tres años. Me pregunto qué efecto tendrá eso sobre América Latina.

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