viernes, 22 de febrero de 2008

Regreso de las entrañas del dragón

La libertad que se disfruta en Hong Kong es prácticamente la misma que se tiene en cualquier país democrático, a pesar de que este territorio de mil kilómetros cuadrados es técnicamente parte de China. Por eso a veces uno se olvida de los peligros que corren los periodistas que reportan desde China continental y se atreven a criticar al poder. Esta tarde fui al centro a oir las primeras declaraciones del periodista Ching Cheong, corresponsal del diario Strait Times de Singapur. Yo lo conocía apenas de fotos, pero me emocioné cuando lo vi entrar.
Ching fue liberado hace dos semanas luego de casi cuatro años de cautiverio en la provincia de Guangdong, tras haber sido acusado de espionaje a favor de Taiwán por el gobierno chino. Más de 100 colegas llenaron una sala en el Club de Corresponsales Extranjeros y fue conmovedor ver la alegría con que reporteros, camarógrafos y fotógrafos recibieron a uno de los periodistas más respetados de Hong Kong recién salido de las entrañas del dragón.
De 58 años, Ching fue liberado dos días antes del Año Nuevo Chino, en lo que ha sido interpretado como un acto de buena voluntad pero también de relaciones públicas de un gobierno necesitado de buena prensa a menos de seis meses de la inauguración de los Olímpicos de Beijing. El periodista negó enfáticamente, como lo ha hecho desde el principio de su proceso, que haya actuado como espía a favor de Taiwán. Libre bajo palabra hasta que cumpla el fin de su condena de cinco años, Ching fue cauto al hablar del tratamiento que recibió en la prisión y se disculpó por no ser más específico. "Si no me porto bien me puedo meter en problemas nuevamente", dijo.

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