martes, 26 de febrero de 2008

Idea Crujiente

Los mercados de comida asiáticos son exóticos e interesantes hasta que uno se acerca a mirar lo que hay en las bandejas. Los sabores orientales, como los de muchos otros lugares, son un gusto adquirido. Pero eso poco le importa a los científicos, para quienes una caloría, es una caloría.
Todas las alarmas están sonando debido al alza en los precios de la comida que tiene a familias pobres en lugares tan disímiles com Indonesia o México haciendo todavía más sacrificios para alimentarse.
De ahí que las ideas de tres docenas de científicos que se acaban de reunir en Chiang Mai, norte de Tailandia, no sean descabelladas. Los investigadores dicen que grillos, orugas y larvas pueden convertirse en una fuente importante de proteina para poblaciones enteras que no disponen de otras alternativas.
La ONU calcula que en 90 países de Asia, Africa y Latinoamérica los habitantes comen insectos. En Tailandia, no por azar la sede del encuentro, grillos y otras apetitosas especies son vendidas en los mercados callejeros . La propuesta de los científicos es menos radical y por tanto más factible: moler los insectos hasta convertirlos en un polvo o una pasta y mezclarlos con alimentos como harina para tortas y galletas.

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