sábado, 8 de marzo de 2008

El otro amor en los tiempos del cólera


Ver la película basada en la novela de García Márquez me hizo pensar en otra historia de amor, la que relata M. Somerset Maugham en "El Velo Pintado" y que fue llevada al cine hace un par de años con Naomi Watts y Eduard Norton como protagonistas.
Parte de la historia transcurre en Shanghai y la otra parte en el interior de China en 1925, cuando el país estaba a punto de hundirse en una guerra civil y el cólera castiagaba al campo.
Es un historia linda y muy triste, y cuando vi la película quedé como hipnotizada. ¿Dónde era ese lugar en el que transcurría? ¿Esas montañas de verdad existían?
No sólo existían, sino que quedaban a una hora en avión desde Hong Kong, descubrí.
A comienzos de enero armamos maleta, reservamos una posada y volamos a Guilin, la capital de la provincia de Guangxi.
El escenario de la película se llama Yangshuo, queda a unas dos horas de Guilin en bus y debe ser uno de los lugares más lindos del mundo. Son cinco mil kilómetros cuadrados de montañas que se levantaron en el mismo evento geológico en el que India se estrelló contra Asia y se formó el Himalaya.

A pesar de ser uno de los principales destinos turísticos de China, el área rural de Yangshuo es un sitio tranquilo, ajeno a la alucinante transformación que se ve en otras zonas del país. Es pobre, como muchos otros pueblos en los que los campesinos viven de criar pollos, transportar carbón o de pequeños negocios que atienden a los turistas.
A Lin la conocimos parada en un puente, esperando conseguir algún turista que la contratara como guía. Con mis hijas como intérpretes hicimos un arreglo, y durante dos horas la seguimos en nuestras bicicletas. Nos mostró una higuera tan antigua que cuando Colón descubrió América ya tenía 500 años, o por lo menos eso era lo que decía una placa informativa al lado del árbol.
Lin era todo un personaje. Parecía estar apurada, como parecen siempre los chinos, que no tienen tiempo ni para hablar despacio.
Al final del paseo, Lin quería que fuéramos a almorzar al restaurante de un amigo suyo. El día anterior habíamos estado en un lugar en el que los comensales podían escoger la septiembre que parecía más apetitosa entre todas las que se enroscaban en una jaula a la entrada, así que resolvimos volver a la posada y almorzar un sánduche de queso.

3 comentarios:

  1. Me encantó la historia, como todas las demñas del blog, pero quedé con ganas de más...sobre la gente, sobre el sitio, sobre sus costumbres.

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  2. Anoche vi la película y además de la fotografía que es preciosa, las locaciones naturales se llevan el show. Que sitios tan divinos, los amaneceres, las llanuras contrastando con esas montañas que salen de la nada... Muy romántico incluso en los tiempos del cólera.

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  3. Es un lugar mágico. A veces, de tanto leer sobre la grandiosa transformación de China, a uno se le olvida que 800 millones de sus habitantes siguen siendo campesinos. Los niños parecen del altiplano cundi-boyacense en Colombia, con las mejillas coloradas y vestidos con suéteres de lana gruesísima. Es verdad que el desarrollo está destruyendo la belleza de China, pero todavía hay mucho por destruir.

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