viernes, 21 de marzo de 2008

Día de elecciones en Taiwán

La democracia en Taiwán tiene poco más de 30 años, pero es toda una conquista, especialmente si se compara con el sistema de partido único de la China continental. Dos candidatos se disputan la Presidencia y para entender mejor lo que está en juego, conversé con dos expertos en el tema.

Las relaciones entre Taiwán y China podrían entrar en una era de mayor cordialidad e intensidad a partir de mañana, cuando se realicen las terceras elecciones presidenciales en la joven historia democrática de la isla.
Los dos favoritos en la contienda: Ma Ying-jeou, aspirante por el Kuomintang, y Frank Hsieh, del oficialista Partido Progresista Democrático, quieren estrechar los lazos con China continental y han ganado el apoyo de la opinión pública distanciándose del discurso pro-independencia del actual presidente, Chen Shui-bian.
En elecciones legislativas celebradas en enero, el partido de Chen sufrió un serio revés cuando el Kuomintang acaparó 81 de los 113 escaños en disputa. El castigo electoral fue la respuesta de los taiwaneses a ocho años de un gobierno durante el cual la economía de la isla se deterioró, en medio de crecientes acusaciones de corrupción que involucran a la familia presidencial y a altos funcionarios.
Si las encuestas de opinión son un buen indicativo, todo apunta a que los votantes repetirán la dosis mañana en las urnas y el nacionalista Ma Ying-jeou, un abogado egresado de la Universidad de Harvard, será el nuevo presidente taiwanés. En cualquier caso, observadores anuncian una nueva era de mayor colaboración de orilla a orilla del estrecho de Taiwán.
“La impresión generalizada es que los dos candidatos están interesados en tener una relación correcta e inclusive cordial con Pekín. Ambos le han prometido al electorado atraer a la comunidad de negocios china a Taiwán y aumentar el flujo de capital y de turistas del continente hacia la isla”, explica Joseph Cheng, profesor de ciencia política de City University en Hong Kong.
Taiwán se separó de China en 1949 cuando el Kuomintang, el partido de Chiang Kai-shek, se retiró a la isla tras ser derrotado por las fuerzas de Mao Tse Tung. El gobierno chino no reconoce la independencia de Taiwán y en los últimos cincuenta años ha insistido en que tarde o temprano habrá reunificación.
De tanto oir el mensaje oficial, los chinos han acabado por asumir la anexión de la isla como un objetivo irrenunciable, por lo que el tema es y seguirá siendo un capítulo aparte en la política de China.
El asunto también ocupa un lugar importante en la lista de prioridades de los taiwaneses, pero por ahora los votantes tienen otras preocupaciones.
“El Kuomintang tiene más experiencia y gente más preparada para manejar la economía y las relaciones diplomáticas de la isla. La desaceleración económica, especialmente en los últimos cuatro años, es la razón por la cual los electores quieren el retorno de la era Kuomintang”, dice el profesor Che-po Chan, del departamento de Ciencias Políticas de Lingnan University en Hong Kong.
El electorado taiwanés está decepcionado con el actual gobierno no sólo por sus indicadores económicos, sino por su empeño en promover la separación de China. La opinión pública no quiere la independencia o la reunificación, sino una solución intermedia. “Los taiwaneses aspiran a que la isla tenga más reconocimiento internacional pero no necesariamente que se independice. Quieren el estatus quo, pero con avances” dice el profesor Chan.

Referendo impopular
Además de votar para Presidente, los electores serán consultados sobre la idea de que la isla presente su candidatura a las Naciones Unidas bajo el nombre de Taiwán. El referendo, promovido por el Presidente Chen Shui-bian, es impopular, y de acuerdo con los analistas no conseguirá el 50% de los votos, el mínimo requerido para pasar.
La consulta ha despertado la ira de Pekín que ha amenazado con serias retaliaciones en el evento de que sea aprobado, pero nadie espera el escalamiento de tensiones en el área, al menos en el corto plazo.
“Pekín está infeliz con este referendo porque sienta un mal precedente, pero por otro lado sabe que no será aprobado. Los líderes chinos son realistas y entienden que la reunificación no está cercana, así que seguramente después de las elecciones van a ofrecer más intercambio comercial y turístico y mejor comunicación con Taiwán”, dice el analista Joseph Cheng.
El camino del medio parece ser el que se abrirá paso a partir de los comicios de mañana en Taiwán, si bien la inestable situación en el Tíbet y la severa reacción de las autoridades chinas esta semana, podrían afectar el sentimiento del electorado taiwanés y producir un resultado diferente al que predicen las encuestas. Las urnas lo dirán.

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