martes, 18 de marzo de 2008

Materialmente posible

Uno de los prodigios de Hong Kong es que a pesar de ser la "capital de Asia", la modernidad no ha acabado de llegar a la ciudad. Como tantos otros lugares de esta parte del mundo, a excepción tal vez de Japón, Hong Kong huele a especies y a incienso, tiene perros callejeros, y el número de altares budistas todavía supera al de cajeros electrónicos.
Cinco años en Oriente me han vuelto adicta a lo exótico y no salgo a la calle sin la cámara de fotos, para no perder nunca la costumbre de maravillarme.
Esta tarde vi a un grupo de obreros armando un andamio de bambú, como son todos los andamios en Hong Kong, así sea los que se usan para construir edificios de 87 pisos.
Como si se tratara de lo más natural del mundo, los obreros recortan las secciones de bambú y las amarran con un alambre grueso. No fui la única que me paré a mirarlos. Ya sé que el bambú es liviano y al mismo tiempo resistente, lo que lo hace campeón de las fibras naturales, pero ver armar un andamio completo de bambú en una de las calles más céntricas de Hong Kong fue como asistir a una función de circo sin haber comprado la boleta.

1 comentario:

  1. Debe ser como estar en otro planeta, tanta tecnología y al mismo tiempo tan primitivos en muchas cosas. Maconditos hay en muchas partes, ojalá encuentres más y nos cuentes.

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