lunes, 28 de abril de 2008

Cuando la noticia pasa...flotando

Hace un par de meses me atreví a confesar en este Blog que he desarrollado una debilidad por los barcos. No hablo de navegar, porque yo nací a 2.600 metros de altura, nado mal y le tengo una desconfianza instintiva al mar. Simplemente me gusta ver pasar los barcos que transitan por un canal situado a unos dos kilómetros de mi ventana. En su mayoría son embarcaciones enormes y feas, con manchas de óxido corriéndoles por los costados y tatuadas con nombres sin ninguna poesía como Cosco, SinoTrans o GearBulk. Pero aún así, me fascina mirarlas.
Yo sé que es raro, pero he leído que hay gente que colecciona rollos de papel higiénico y otra obsesionada con las bolsas para el mareo. Comparado con los de esas personas, mi hobby es muy respetable.
Esta mañana miraba los barcos distraída mientras me alistaba para salir, cuando ví una inmensa nave gris, cargada de extraños objetos que en nada se parecían a los contenedores que usualmente transportan los barcos de mi vecindario.
Me demoré en entender que el barco era un enorme portaaviones que se dirigía al puerto de Hong Kong, seguido por una escolta de varias naves militares. Llame corriendo a Adrián.
Nuestro primer pensamiento era inquietante. Sabíamos que China tenía un portaaviones y nos preguntábamos si era ese. Si lo era, ¿qué podría estar haciendo en esta zona?
En realidad, China compró un portaaviones ruso en el 2001 pero no está claro para qué lo usa o pretende usarlo. Los analistas de esos temas dicen que tarde o temprano China tendrá un súper portaaviones que haga equiparable su poderío militar, con el peso económico y político que el país está ganando en el escenario internacional.
Seguí especulando con Adrián, hasta que me acordé de haber leído una noticia según la cual el USS Kitty Hawk, el barco de guerra activo más antiguo de Estados Unidos, haría puerto en Hong Kong en los próximos días por primera vez desde que China le negara la entrada en noviembre pasado.
El episodio en el que el gobierno chino devolvió el Kitty Hawk a su base en Japón sin permitirle anclar en Hong Kong, fue uno de los momentos tensos en las relaciones militares oriente-occidente en los últimos años. Los familiares de los marineros a bordo del portaaviones y de todas sus naves escolta, habían viajado a Hong Kong para celebrar con los soldados el Día de Acción de Gracias. Inesperadamente y sin dar ninguna explicación –hasta el día de hoy- Beijing negó la autorización para que el buque y su comitiva entraran al puerto, y poco después rescindió también el permiso de aterrizaje de un avión C-17 que periódicamente entrega suministros al consulado norteamericano en esta ciudad.
Más de 40 barcos de guerra de Estados Unidos pasan cada año por el puerto de Hong Kong, y la última vez que le había sido negada la entrada a uno de ellos había sido en el 2001, en el curso de otra crisis diplomática entre ambas naciones.
Nunca se supo bien por qué China no dejó entrar al USS Kitty Hawk en noviembre pasado, pero se cree que fue una retaliación luego de que Washington aprobara la venta de equipo militar a Taiwán, la isla que se separó de China hace medio siglo y que los chinos todavía reclaman como suya.
En todo caso, los norteamericanos se vengaron regresando un poco más tarde a su base en Japón por una ruta que pasa frente a Taiwán. China protestó por la provocación y todo el mundo se puso tenso, pero al final no pasó nada.
Esta mañana, después de ver al Kitty Hawk navegar en el marco de mi ventana, pensé que ojala todos los días las noticias le pasaran a uno por debajo de la nariz.
Más tarde leí que el portaaviones tiene 47 años de antiguedad y será enviado a retiro en enero. El de hoy era su último viaje a Hong Kong.

2 comentarios:

  1. Hola Adri !!

    Mira que tienes una ventana privilegiada. Ojala, sigas haciendo nuevos descubrimientos como el que nos relatas, para que tus lectores conozcamos sobre otros asuntos interesantes que ocurren en ese lugar del mundo.

    Saludos,

    Victor J. Solano

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  2. Gracias por tu comentario. Sí, fue una visión extraordinaria. La mayoría de los días lo único que pasa por mi ventana es la polución que viene de las fábricas de China.

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