jueves, 24 de abril de 2008

China, cuánto te quiero

El amor por la patria –y el resentimiento contra algunos países occidentales- que corre suelto por estos días en la China, ha despertado la imaginación y la ambición de los comerciantes, que han empezado a sacar al mercado camisetas con letreros nacionalistas. Ellos dicen que su interés no es económico sino patriótico, y que van a aprovechar los Juegos Olímpicos de agosto para comunicarle al mundo que el Tíbet es suyo. Hice una rápida búsqueda en la Internet, y encontré algunas muestras de fervor patrio.
En la camiseta de la izquierda se lee: "AMO AL TIBET pero odio al Dalai Lama". La de la derecha le pide a la cadena de noticias CNN que se calle la boca y advierte: "El Tíbet fue, es y siempre será parte de China".
La opinión pública china acusa a CNN de parcialidad en el cubrimiento de los temas que tienen que ver con su país. No ayuda el hecho de que Jack Cafferty, uno de los comentaristas estrellas de la cadena, dijo el otro día que China sigue siendo lo que siempre fue: un país de "hampones y ladrones". Cafferty y CNN son ahora objeto de dos demandas por difamación, una en China y la otra en Estados Unidos.
En foros cibernéticos la gente ha pedido que se le prohiba a CNN trabajar en China, y un sitio web ha puesto en línea este banner en el que se ve el logo de CNN atravesado por agujeros de bala. Por lo visto, los excesos los cometen ambas partes.
La última foto es de un taxi en la provincia de Shandong, cuyo dueño deja claro: "Me rehuso a llevar franceses y perros".
Los chinos, como muchos otros asiáticos, han tenido siempre una enorme simpatía por Francia y todo lo que sea francés, y están dispuestos a pagar sumas exorbitantes por productos de ese origen, considerados el máximo símbolo de estatus. Los que no pueden pagar esos precios optan por las copias, también de productos franceses.
Pero el episodio en que la Llama Olímpica fue apagada varias veces en París ha cambiado esa percepción, o al menos eso es lo que dice una firma de encuestas. Los investigadores hablaron con 900 residentes de Beijing, Shangai y Guangzhou, y encontraron que el 60% siente creciente antipatía por Francia. El resentimiento hacia los canadienses, los británicos y los alemanes también está en aumento. Sondeados sobre su opinión con respecto al Dalai Lama, los encuestados dijeron que el líder tibetano les despierta ahora más "repugnancia" que antes. ¿Repugnancia, el Dalai Lama? Nunca más vuelvo a dudar de la efectividad de la propaganda china.

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