viernes, 18 de abril de 2008

Juegos Olímpicos...y privados

Como van las cosas, los únicos que podrán ir a los Juegos Olímpicos de Beijing serán los atletas, y el resto del mundo tendrá que verlos por televisión.
Preocupado por la probabilidad de que las protestas de las últimas semanas se multipliquen durante la realización misma del evento, el Gobierno chino toma cada día nuevas medidas para restringir el ingreso de extranjeros al país.
Primero fue la suspensión de las visas múltiples, con lo que miles de empresarios que viven en Hong Kong pero tienen intereses en China deberán aplicar ahora por una visa cada vez que quieran ir a ver cómo está su negocio.
Ayer, agentes de viajes denunciaron que el consulado chino sólo está considerando solicitudes de visa que están acompañadas por tiquetes de ida y vuelta y vouchers de reserva de hoteles. Ciudadanos de 33 países -la lista completa no ha sido divulgada- ya no podrán pedir visa a la China desde Hong Kong, sino que tendrán que hacerlo en su país de origen.
Eso significa que un empresario latinoamericano que después de cruzar el planeta y llegar a Hong Kong encuentra inesperadas oportunidades de negocios en China, tendrá que volar las 35 horas de regreso para tramitar una visa.
Los europeos no demoraron en quejarse y están pidiendo reunirse con la cancillería en Beijing para encontrar alternativas.
Las normas, que no han sido oficialmente reconocidas por el gobierno, también perjudican a los empresarios locales. Pero el impacto económico de cerrar temporalmente el país, se justifica frente a la necesidad de garantizar la realización pacífica de los Olímpicos, lo que para China es un asunto de seguridad nacional.
La polarización entre China y occidente que se agudiza con cada día que pasa, no es buena noticia. Hace poco Philip Bowring, columnista del periódico International Herald Tribune, advirtió sobre los peligros de enfurecer a China.
La verdad es que la opinión pública ya está furiosa y está llamando al boicot de empresas extranjeras. El gobierno salió hoy a calmar los exaltados ánimos de sus ciudadanos y les recomendó que reserven su celo patriótico para apoyar el desarrollo del país, pero eso no significa que las autoridades no estén igualmente furiosas.
Para China, que se había imaginado un camino a los Olímpicos lleno de gloria, ese sueño parece estar cada vez más alto y más lejos.

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