jueves, 15 de mayo de 2008

Noticias de Jaipur


Por más que uno se encariñe con la versión romantizada de los lugares que ha visitado y se quede detenido en los momentos mágicos que vivió, y guarde esas memorias en un lugar de la emoción del que nunca serán desalojadas, la realidad es incontestable y muestra su cara fea a cada rato.
Ocho bombas que habían sido amarradas a bicicletas estallaron simultáneamente el martes en las congestionadas calles de Jaipur, en el estado indio de Rajasthan.
Las bombas destrozaron partes de la ciudad amurallada por las que caminábamos maravillados hace un par de meses, y dejó un saldo de 63 personas muertas y más de 100 heridas. Las víctimas eran fieles que a esa hora llenaban un templo en honor del dios Hanuman, vendedores y compradores de joyas y baratijas en el Bazar de Johri, simples transeúntes, hindúes y musulmanes.
El terrorismo en la India busca desatar la violencia sectaria y religiosa y por eso apunta a sitios sagrados como templos y mezquitas en Jaipur, Varanasi, Ajmer y otros lugares en donde en los últimos años ha habido explosiones siempre con varios muertos y heridos.
Hoy volví a revisar las fotos que hicimos en Jaipur y me pregunté si alguna de estas personas con las que nos cruzamos por un instante fugaz de nuestras vidas, habría sido afectada por el atentado.
Mirando las fotos pensé en lo frágiles y en lo precarias que son sus vidas y en cómo la incertidumbre del terrorismo le da una nueva, perversa dimensión a esa fragilidad.





Posdata: sé por mensajes que recibo que hay personas que siguen este humilde blog. Los invito a dejar sus comentarios sobre este tema, sobre otro o sobre la vida, que es al fin y al cabo de lo que se tratan estas letras.

2 comentarios:

  1. Hola querida Adriana es fascinante, el saber que una compatriota tan brillante y tan seductora en su forma de escribir, nos comparta todas estas vivencias tan maravillosas hoy conocí este blog y indudablemente va hacer uno de mis favoritos, muchas felicitaciones John Fernando

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  2. Mil gracias por tus elogios. Me da mucha alegría saber que mis letras llegan a mis compatriotas desde estas tierras.

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