jueves, 8 de mayo de 2008

Pandas, préstamos y política

Tan inofensivos como parecen, los osos Panda están cargados de contenido político y la muerte el sábado pasado de Ling Ling, el habitante más ilustre del zoológico de Ueno en Tokio, ha dado a China una nueva oportunidad para hacer relaciones públicas con su influyente vecino.
Nacido en cautiverio en Beijing, Ling Ling fue regalado a Japón hace quince años como gesto para promover la amistad entre los dos países. Es lo que se conoce como la Diplomacia del Panda, practicada desde el siglo VII cuando una despiadada Emperatriz de la dinastía Tang, se congració con el emperador japonés de la época regalándole un par de osos.
En su primera visita oficial a Japón -y la primera de un Presidente chino en una década- el mandatario Hu Jintao ofreció esta semana remplazar al pobre Ling Ling por una pareja de osos, seleccionados entre los cerca de 200 que viven en centros de cría de Pandas Gigantes en la provincia de Sichuan.
Durante sus años en el poder, Mao Tse-tung practicó con entusiasmo la Diplomacia del Panda. Regaló osos a diestra y siniestra (especialmente a siniestra), aunque sólo pasó a la historia una pareja de ejemplares cuyo destinatario fue el Presidente norteamericano Richard Nixon.
Como los Panda son una especie en vías de extinción, desde hace más de dos décadas China ya no los regala a otros países sino que los presta por períodos de diez años, a cambio de un pago anual de un millón de dólares que se destina a los programas de reproducción.
Una de las excepciones ha sido Hong Kong, que el año pasado recibió como regalo una pareja de Pandas al cumplirse 10 años desde que China retomó control de la antigua colonia británica.
La llegada de Le Le y Ying Ying en julio fue seguida paso a paso por los hongkonenses, que desde entonces no se pierden uno solo de sus movimientos gracias al Panda Channel, un canal de cable que transmite en tiempo real la apasionante vida de los cuatro Pandas de Hong Kong.
Yo he perdido horas preciosas mirando a los osos a la espera de que hagan algo interesante, pero si alguien más quiere desperdiciar su vida, el canal está disponible aquí.
El zoológico de Tokio ha dicho que está encantado con el ofrecimiento de nuevos Pandas hecho por el Presidente Hu, pero sus directivos han insinuado que sin ayuda financiera del gobierno japonés, será difícil aceptar el “préstamo”.
El regalo de Ling Ling a Japón en 1992 cautivó al público nipón, que desde el primer día trató al Panda como si fuera una estrella de rock. El gesto diplomático, sin embargo, no ayudó gran cosa a mejorar la relación entre las dos potencias asiáticas.
El hielo de las relaciones se ha empezado a derretir con las idas y venidas en los últimos años de presidentes y primeros ministros, pero episodios como la intoxicación masiva de japoneses con comida congelada que venía de China y las protestas a favor del Tíbet ocurridas durante la tournée de la Antorcha Olímpica por Japón, son dos pasos atrás en una relación que sólo de vez en cuando avanza un paso hacia adelante.
Los escépticos de la política internacional asiática dicen que el tema de los Pandas fue el único progreso concreto de la reunión de estos días entre el Presidente chino y el Primer Ministro Fukuda del Japón, pero un comunicado firmado por los dirigentes sostiene lo contrario.
Al parecer, hubo progresos en temas conflictivos de esa relación como el del Mar de China Oriental, un área en la mitad de los dos países con importantes yacimientos de gas, y en el asunto Taiwán, que interesa a Japón por muchos motivos, entre ellos el hecho de que la isla fue colonia japonesa durante la primera mitad del siglo XX.
Es una lástima que la Diplomacia del Panda no sea más poderosa, porque Japón y China son la segunda y la cuarta economía del mundo, su historia común está llena de guerras y agresiones, y sus poblaciones se tienen una desconfianza mutua que se nota a simple vista.
Por todo eso, la relación entre ambos es relevante para el resto de los países, incluso los más distantes.

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