viernes, 2 de mayo de 2008

Prueba para la democracia en Hong Kong

En los últimos días, una persona llamada Law Fong ha llenado el centro de Hong Kong de avisos como éste de apoyo a China y a los Juegos Olímpicos. Alguien que no está de acuerdo, ha escrito las palabras FREE TIBET encima del texto. Ese es el clima que se vive en Hong Kong hoy, en la primera escala que hace la Antorcha Olímpica en suelo chino. La reacción de las autoridades a las protestas que se produzcan hoy, pondrán a prueba la noción de que Hong Kong es una parte de China en donde está permitido disentir y manifestar.
En alerta tras el paso accidentado de la Antorcha por una veintena de ciudades, las autoridades de Hong Kong quieren garantizar que no se producirán disturbios durante el recorrido oficial de hoy, y han intensificado el control de las fronteras y el patrullaje de las calles.
Grupos defensores de derechos humanos han expresado su preocupación por la decisión de las autoridades de impedir la entrada de activistas cuya intención era participar en protestas y actos académicos relacionados con los Juegos Olímpicos.
Entre los individuos deportados se encuentran un artista danés, autor de una escultura en memoria de las víctimas de la Plaza Tiananmen que está en la Universidad de Hong Kong, y un escritor chino que defiende la libertad de expresión en su país. Al parecer, las autoridades de Macao, a donde la Antorcha irá mañana, han impedido también la entrada de militantes demócratas sospechosos de querer organizar actos de protesta.
“Nosotros entendemos que Hong Kong debe tener controles inmigratorios, pero la gente que ha sido rechazada venía a participar en protestas pacíficas, lo que está garantizado por la ley”, me dijo ayer Mark Allison, investigador para China de Amnistía Internacional. Hasta anoche, el gobierno de Hong Kong no había dado autorización para que un grupo de activistas de Amnistía organizara un evento de protesta en alguno de los puntos de la ruta que seguirá hoy la Llama Olímpica.
Otros movimientos han encontrado la misma oposición, a pesar de lo cual han reiterado que harán sentir su descontento.
A pesar de su política de cerrarles la puerta a eventuales agitadores, el gobierno le permitió la entrada ayer a la actriz Mia Farrow, la cabeza de una campaña que busca poner en evidencia los vínculos de China con el gobierno de Sudán.
China es responsable por casi la mitad del crecimiento en la demanda de petróleo en el mundo y para suplirla ha hecho inversiones en varios países africanos entre ellas Sudán, al que le compra el 64% de sus exportaciones.
En contraprestación, Pekín le vende armamento y equipo bélico al ejército sudanés, el que junto con la milicia Janjaweed sostiene una guerra genocida de origen tribal y étnico contra los habitantes de Darfur, al oeste de ese país.
La ONU reveló el mes pasado que 300 mil sudaneses han sido víctimas en los últimos cinco años del conflicto en Darfur.
En el aeropuerto tras haber ingresado a Hong Kong, Farrow dijo que fue sometida a cuestionamientos por las autoridades inmigratorias y recibió la advertencia de no causar disturbios. La actriz dará una rueda de prensa en un par de horas.

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