viernes, 2 de mayo de 2008

Una golondrina llamada Mia

Alguien a quien respeto mucho acostumbra decir que los líderes no son ni los más inteligentes, ni los más talentosos, ni los más privilegiados. Invariablemente, dice él, los líderes son los que demuestran tener la energía para hacerse cargo de las cosas.
Ese razonamiento me vino a la cabeza hoy, mientras participaba de la rueda de prensa que Mia Farrow concedió en Hong Kong.
Sin la belleza de Angelina Jolie ni el glamour de Nicole Kidman, la actriz Mia Farrow es una presencia que convoca, llama la atención, y al menos en lo que a mi respecta, produce mucha admiración.
En los últimos cinco años, Farrow se ha dedicado a denunciar el genocidio que el gobierno de Sudán patrocina y permite en la región de Darfur, y que según la ONU ha cobrado la vida de 300 mil personas. Un experto en Sudán sitúa la cifra en 500 mil víctimas, pero la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta el horrendo balance de esa campaña de exterminio.
En una sala llena a reventar en el Club de Corresponsales Extranjeros, Mia Farrow mostró fotografías de los muchos viajes que ha hecho a Darfur y a los campos de refugiados en Chad, en donde los desplazados sudaneses viven en condiciones deprimentes.
Contó historias personales de madres cuyos hijos han sido quemados vivos, y de niñas huérfanas que antes de haber cumplido 10 años ya son responsables por la subsistencia de sus hermanos menores. Y habló de cómo debido al aumento en el precio de los alimentos, las raciones de los refugiados han sido cortadas a la mitad, porque las alzas tienen estrangulados los presupuestos de las organizaciones de ayuda. “En cinco años de conflicto, el mensaje que hemos enviado a la gente de Darfur es que sus vidas son totalmente desechables”, dijo la actriz.
Farrow vino a Hong Kong aprovechando el paso por la ciudad de la Antorcha Olímpica, para denunciar el papel que China juega indirectamente en el genocidio de Darfur. El país asiático es uno de los principales compradores de petróleo sudanés, y con los recursos que generan esas ventas el gobierno africano financia la guerra contra el segmento no árabe de su población. “Queremos urgir al gobierno chino a que asuma el liderazgo y se asocie con las Naciones Unidas para proveer una fuerza que estabilice la situación en Sudán”, dijo la actriz.
La persistencia y la consistencia con que Mia Farrow adelanta la causa de Darfur me causaron una gran impresión. Estoy segura de que no fui la única, porque varias veces las palabras de la activista fueron recibidas con aplausos, y me consta que el auditorio del club de prensa suele ser tacaño en los elogios a sus invitados.
Salí pensando que es verdad que los líderes son los que se atreven, y que ya es hora de revaluar eso de que "una golondrina no hace verano".

2 comentarios:

  1. Adriana, Gracias por este blog. Sin lugar a duda la falta de accion real de todos los paises en Dafur es algo casi inconcebible. Recuerdo estando en Etiopia hace 3 an~os y una persona de Medecins sans frontieres me relataba el horror..hoy nada ha cambiado. Ademas la complejidad del problema entre agricultor, nomada y ganadero, arabe y no arabe es inmensa. la realidad es que algunos paises no pueden manejarse a si mismos sin destruirse y eso require intervencion.

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  2. Gracias por tu comentario. Coincido contigo en que la intervención es esencial. Está en la prensa hoy que un grupo de actores de Hollywood acaba de asociar su nombre a una campaña para presionar por la democratización de Burma (Myanmar). El desafío, como dice el periódico, es cómo hacer que el público en Estados Unidos y en otros países se interese por una causa que es compleja, distante y a cuyas víctimas nadie conoce.
    Por eso creo que Mía Farrow hace bien cuando humaniza el problema porque lo acerca al público general.

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