domingo, 1 de junio de 2008

Bajar para subir

El tema de las castas en India es complejo y uno del cual sé muy poco, pero basta visitar el país para darse cuenta de que a pesar de haber sido oficialmente abolidas a mediados del siglo XX, las castas siguen existiendo en la práctica.
Y ¿cómo no podrían existir si tienen un origen étnico y tribal que la simple redacción de un artículo en la Constitución no puede borrar de golpe?
Pero si las castas son complejas, más difícil de entender es que los miembros de una tribu originariamente de pastores en el norte y el oeste del país, los Gujjar, quieran ser reclasificados por el gobierno como pertenecientes a una casta todavía más baja.
Tras la salida de los británicos de la India, las autoridades han intentado eliminar las injusticias del pasado dividiendo a los grupos menos favorecidos en diferentes categorías. Eso determina los auxilios que reciben y si tienen derecho a “cuotas” para entrar a universidades oficiales o trabajar para el Estado.
Es un sistema parecido al de “acción afirmativa” que existe en Estados Unidos y que garantiza que las minorías –negros, hispanos, mujeres- no sean excluidos debido a la discriminación.
Hace años que los Gujjar buscan que los bajen de casta para aumentar su cuota de ayudas, pero las autoridades de Rajasthan, el Estado en donde vive la mayor parte de ellos, se niega a hacerlo por miedo a que otros grupos reclamen el mismo derecho.
Esta vez el grupo tribal está empeñado en ser oído y sentido y hace más de una semana protesta violentamente en varias localidades de Rajasthan y en la capital, Nueva Delhi.
La policía ha reprimido a sangre y fuego las manifestaciones con un saldo de más de 40 muertos, mientras el gobierno trata de sentar a los Gujjar a la mesa de negociaciones, todavía sin mucho éxito.
El problema es que como todo en la India, la decisión de bajar los Gujjar de casta no es sólo administrativa sino política, lo que no es poca cosa en un país con 1.000 millones de habitantes.

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