lunes, 7 de julio de 2008

La Biblia bendecida...por Beijing

Hay muchas cosas que los extranjeros no podrán hacer durante los Juegos Olímpicos que se inaugurarán en Beijing en exactamente un mes. No podrán desplegar pancartas en los estadios, dormir en la calle o viajar al Tíbet. Tampoco podrán tener enfermedades mentales o contagiosas, quemar la bandera china, protestar sin autorización ni fumar en los escenarios olímpicos.
Sin embargo, sí podrán rezar. A Mao le parecía que la religión (no dijo si sólo la católica o todas las demás) es una droga que los capitalistas usan para congelar el cerebro de los campesinos. Al gobierno del Presidente Hu Jintao, en cambio, no le parece que rezar sea tan malo.
O al menos eso parece, porque según publica hoy el periódico oficial China Daily, miles de copias de Biblias en chino y en inglés serán distribuidas en las iglesias de las seis ciudades que serán sede de los Juegos y también en la Villa Olímpica en Beijing, para que los atletas y los turistas puedan decir sus oraciones durante su permanencia en ese país.
Las Biblias están siendo producidas por el Concejo Cristiano Chino, que es el organismo del gobierno responsable por vigilar que los creyentes se reúnan efectivamente a rezar y no a complotar en contra de los líderes comunistas.
El Reverendo Xu Xiaohong, jefe de publicaciones del Concejo, le dijo al China Daily que "el espíritu Olímpico y el espíritu de vivir una vida con un propósito como lo creen los Cristianos, se conjugan". Un discurso cero Maoista, hay que admitir.
Tengo que decir que la noticia me sorprendió, pero lo que realmente me asombró fue leer que China está cerca de convertirse en el mayor productor de Biblias del mundo, a través de una asociación entre una empresa estatal y una editorial religiosa británica que imprime 12 millones de copias por año en 75 idiomas.
Un asesor de la fábrica que le vende a 60 países distintos, declaró hace poco a un periodista que su línea de producción es igual a la de cualquier factoría de celulares o televisores, mientras que el gerente general confesó que en sus veinte años al servicio de la industria no ha tenido tiempo jamás de sentarse a leer el libro sagrado.
Que una parte de las Biblias que se venden en el mundo provengan de un país ateo es insólito, aunque seguramente muy efectivo a nivel comercial.
Ahora nos cuentan que el gobierno que persigue a los cristianos que no hacen parte de la Iglesia bendecida por Beijing, planea distribuir Biblias.
Yo no sé ustedes, pero yo no me pienso perder el próximo versículo de esta historia, porque está buenísima.

4 comentarios:

  1. Jajajaja... Qué más nos faltará ver... Eso demuestra que la religión debe ser más un modo de vida personal e interno, que lo que ven los demas....

    Mhhhh... Solo que creo que esos árbolitos y la platica de ese negocito se perdió, porque al igual que el gerente, la gente que tenga en sus manos el Libro Sagrado, no se pondrán a leerlo a mitad de un partido de fútbol y mucho menos luego del partido...

    Les han de salir bien baraticas las impresiones... Pero bueno lo más importante es la buena intensión que se tiene para la propagación de la palabra... Respecto de las otras restricciones, pues me parece muy bien que le pongan cierto límite a la euforia...

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  2. La duda que he visto publicada en algunos lugares es si el gobierno permitirá que la gente lleve su propia Biblia a Beijing o exigirá que se usen las oficiales.

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  3. Como raro que concilien con los cristianos y masacren a los tibetanos; a los de los templos, a los monjes, en últimas a la cultura del Tibet, cimentada el la búsqueda espiritual, lejos de lo que se puede catalogar como violento.

    Será que con los chinos tampoco veremos un mundo que repete los derechos humanos, la vida, las diferencias?

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  4. Por ahora yo creo que no. Tal vez en el futuro haya más apertura en China, pero lo que se ve desde acá no es muy esperanzador.

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