lunes, 14 de julio de 2008

Lecciones de Miss Universo

Entre la silicona y el colágeno de las candidatas y los litros de Botox que se aplicaron los jurados, se ve que los cirujanos plásticos se hicieron una fiesta antes del concurso Miss Universo que casi gana mi compatriota esta mañana en Vietnam.
No es que me interese el tema - lo juro- pero Gina, la señora filipina que trabaja para nosotros, me había advertido desde hacía una semana que habría transmisión de televisión y hoy me di cuenta de que no me iba a dejar tranquila si no me sentaba con ella a ver el concurso. Me senté.
“Colombia: pretty”, me decía Gina a cada dos segundos. “Yes, Gina, very pretty”, yo le devolvía para darle gusto. “Venezuela, pretty too”, decía Gina, con la mirada fija en la pantalla. “Very pretty too”, mascullaba yo, amarga, sospechando desde ese momento que otra vez una venezolana nos quitaría el título.
Más que el concurso, lo que me divirtió fue descubrir que Gina era una experta en reinas de belleza. No solo se sabía de memoria quiénes habían ganado el concurso en los años anteriores, sino que era capaz de comparar con la mayor propiedad los trajes y peinados de las candidatas, con los que habían usado las concursantes pasadas. “Es el mismo vestido que usó Miss España hace dos años”, decía refiriéndose a Miss Eslovenia. “Es idéntica a Miss Bora Bora en el 2006”, comentaba de Miss Serbia.
Yo la miraba fascinada, preguntándome a qué hora habría Gina estudiado tanto sobre reinas.
Así fue como me enteré de que en Filipinas, como en Latinoamérica, los concursos de belleza son cosa seria. Debe ser parte de la provechosa herencia española, porque en ningún otro país del Oriente, que yo sepa, esos eventos despiertan tanto fervor.
Lo que no quiere decir que la gente en Asia no esté interesada en la belleza.
Ver tantos milagros de la ciencia esta mañana me hizo acordarme de una encuesta que leí hace poco, cuyos resultados me parecieron intrigantes. La encuesta la hizo Synovate, una empresa de estudios de mercado que siempre anda a la caza de las últimas tendencias y de la cual escribí en otra entrada.
En este caso, los de Synovate decidieron preguntarle a la gente en nueve países de todos los continentes sus opiniones sobre la belleza, y encontraron que para los indios la belleza se mide por la cantidad de elogios que uno recibe, mientras que para los habitantes de Singapur, ser bello radica en tener autoconfianza.
Según el estudio, los surafricanos y los indios se sienten bonitos, pero los españoles, norteamericanos, españoles y coreanos, no tanto.
¿Quiénes pasan más tiempo frente al espejo? Los búlgaros. ¿Quiénes leen más secretos de belleza en las revistas? Los brasileros. ¿Quiénes usan productos para blanquearse la piel? Los coreanos. Y ¿quiénes gastan más tiempo arreglándose? Los españoles.
Por último, la pregunta del millón: si el dinero no fuera problema, ¿se sometería a cirugía cosmética para mejorar su apariencia? Este es el porcentaje de los que dijeron sí en cada país:
Brasil: 42,5%
España 29,1%
Estados Unidos: 26,1%
Corea: 20,8%
Bulgaria: 18,7%
Canadá: 16,9%
Suráfrica: 14,5%
Singapur: 9,3%
India: 5,6%
Me pregunto si será coincidencia que los países en donde la cirugía es menos popular están en Asia.
En todo caso, la conclusión general de la encuesta -y eso incluye a Asia- no es muy animadora: el 40% de la gente cambiaría su apariencia si pudiera y uno de cada cinco no tendría inconveniente en hacerlo usando el bisturí. Si yo fuera cirujana empezaría a aprender coreano.

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