jueves, 14 de agosto de 2008

Beijing 2008: seis escándalos y un chisme

¿Qué sería de unos Juegos Olímpicos si no hubiera uno que otro escándalo? Afortunadamente, en apenas seis días de competencias esta edición de los Juegos ya da para hacer una buena lista de jugosos traspiés ocurridos dentro y fuera de las canchas.
Número uno: el descubrimiento de que la secuencia de las “pisadas” en la ceremonia inaugural que se puede ver aquí no fue tomada desde un helicóptero, sino un montaje digital que tomó más de un año hacer. Los responsables por el espectáculo explicaron que la poca visibilidad que suele haber en Beijing podía sabotear el efecto si se hacía en vivo, por lo que prefirieron no arriesgarse.
Número dos: el caso de Lin Miaoke, la niñita de 9 años que impresionó con su belleza y su voz angelical a miles de millones de espectadores de la ceremonia convirtiéndose en una celebridad instantánea en su país, pero cuya voz resultó pertenecer a otra niña que fue eliminada del programa por su cara regordeta y sus dientes torcidos.
No sé si se justifica tanto alboroto por estos temas y me parece perverso decir que la cultura de la falsificación en China se extiende hasta los Olímpicos, pero el celo enfermizo del gobierno chino para que cada detalle de los Juegos sea perfecto, ha acabado produciendo el efecto contrario.
Número tres: en la misma ceremonia inaugural hubo un hecho que causó revuelo en China, aunque no tanto en otros lugares: Li Ning, el atleta escogido para encender el pebetero olímpico (¿así se dice?), es el dueño de la principal empresa fabricante de ropa deportiva en China, competencia directa de Adidas, patrocinador oficial de los Juegos. La exposición de Li Ning a una audiencia millonaria se considera como la mayor “puñalada” de mercadeo en la historia de las Olimpiadas y produjo un alza en las acciones de la empresa china.
Número cuatro: este aviso publicitario del equipo español de baloncesto, aparecido en el periódico Marca y considerado racista y ofensivo con los orientales:


El aviso pretendía ser un saludo amistoso al país anfitrión de los Olímpicos y a decir verdad no ha despertado tantas reacciones entre los aficionados chinos como entre la prensa anglosajona, que siempre se enreda la vida con lo que es y lo que no es políticamente correcto.
Número cinco: la actitud antideportiva del nadador iraniano Mohammad Alirezaei, quien se retiró de la carrera de 100 metros en la modalidad de pecho alegando una lesión. La prensa sospecha que la verdad es que en el mismo evento competía un deportista israelí.
Número seis: No se ha convertido en escándalo pero el tema continúa aumentando de volumen. Dos de las integrantes del equipo chino de gimnasia que ayer se llevó la medalla de oro podrían ser menores de 16 años, la edad mínima reglamentaria.
Es verdad que en general las gimnastas siempre se ven menores de lo que son, pero suponiendo que sea verdad que tienen 16 años, uno se pregunta entonces a qué proceso terrible de alteración hormonal las sometieron para evitar que crezcan y se sigan viendo como si tuvieran 9 ó 10 años:


La prensa extranjera las bombardeó ayer con preguntas capciosas como el signo del zodiaco al que pertenecían o cómo celebraron sus 15 años tratando de hacerlas entrar en contradicción, pero las atletas demostraron estar bien entrenadas para lucirse dentro y fuera del gimnasio.
Por último, el chisme: la popularidad de la paraguaya Leryn Franco, lanzadora de javalina que ya causó revuelo en los Juegos Olímpicos de Atenas por su belleza espectacular y que parece ser la favorita para llevarse la medalla de oro como la atleta más sexy de estos Juegos:


Como si no bastara con ser atleta olímpica, Leryn es modelo y fue virreina nacional de la belleza de su país hace dos años.

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