domingo, 14 de septiembre de 2008

La vida comienza a los… cien

Al menos en Japón, en donde según acaba de confirmar el gobierno, hay nada menos que 36,275 personas mayores de cien años. Lo más asombroso, es que más de 30 mil de ellas son mujeres.
En todo el mundo la expectativa de vida ha aumentado progresivamente, pero en ninguna parte es tan alta como en la tierra del sol naciente, en donde las mujeres viven en promedio 86 años y los hombres llegan fácilmente a los 79.
De continuar la tendencia, dice la ONU, a mediados de este siglo Japón tendrá casi un millón de centenarios y centenarias.
Médicos, nutricionistas y negociantes de toda especie han estudiado -y se han lucrado- de la longevidad de los nipones, especialmente de los habitantes de Okinawa, una prefectura con más de cien islas al sur del Japón, en donde 61 de cada 100 mil personas llega a vivir más de cien años, en comparación con 28 por cien mil que es el promedio nacional.
La explicación del fenómeno es que los japoneses comen menos y mejor que las personas en Occidente: menos carne, más soya, vegetales y frutas.
Que comen mejor, de eso no hay duda. Por falta de espacio para almacenar y también por costumbre, los japoneses suelen comprar comida fresca a diario y toman la decisión del menú del día cuando están en el supermercado, dependiendo de la frescura y la disponibilidad de los alimentos.
En cuanto a comer menos...francamente yo no estoy tan segura.
Antes de vivir en Japón yo desconocía lo que la comida significaba para los orientales, pero no me demoré mucho en darme cuenta. Bastaba con salir a la calle para percibir que en Tokio había dos o tres restaurantes en cada cuadra. Ochenta mil, según dicen, en toda la ciudad.
En la televisión japonesa hay programas de cocina, programas de concurso sobre cocina y telenovelas en las que los protagonistas pasan la mitad de su tiempo en la cocina y la otra mitad sentados a la mesa, comiendo.
Como no se puede comer en el tren los japoneses se contentan con mirar revistas de cocina y todavía recuerdo con fascinación haberme sentado al lado de adolescentes que estudiaban con atención catálogos de supermercados y restaurantes, totalmente absortos en las fotografías de los platos.
El culto a la comida que también existe en China y en general en toda Asia, hace que los japoneses coman mejor y, a veces, más de lo que se cree.
Sea como sea, las estadísticas de longevidad que acaban de ser publicadas sirven para rendirle homenaje al hombre más viejo del mundo, el (naturalmente) japonés Tomoji Tanabe, quien no es de Okinawa sino de la prefectura de Miyazaki y es la última persona que queda en el planeta que nació en 1895.
Este jueves Tanabe cumple 113 años y lo celebrará como siempre, levantándose a las 5 y media de la mañana y leyendo el periódico. Según le dijo a un periodista el otro día, su dieta se compone principalmente de vegetales y de leche, pero no es a eso a lo que Tanabe atribuye su longevidad sino a otro hábito, tan saludable como aburrido: mantenerse lejos del alcohol.
Hablar de Okinawa me hizo pensar en la música tradicional de esa zona de Japón, más fácil de escuchar para los oídos occidentales de lo que se podría pensar. Para el lector curioso -y con tiempo- aqui va la canción "Akata Sundunchi" del grupo Ryukyu Underground, una asociación entre un inglés y un norteamericano fascinados con los sonidos y las melodías del sur de Japón. Es más Nueva Era que folclor. Un sonido muy refrescante, creo yo.


1 comentario:

  1. Tan bonita esa música. Si puedes y te acuerdas puedes traer mucha música de allá???

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