jueves, 13 de noviembre de 2008

¿Cuál crisis?

Debe ser que yo soy muy ingenua porque cuando los economistas anuncian que estamos a las puertas de una recesión y que los efectos de la crisis hipotecaria en Estados Unidos se sentirán en todas partes del mundo, yo les creo.
Yo sé que en Latinoamérica hemos vivido en crisis permanente en el último medio siglo y que ya ni podemos diferenciar la actual de la anterior, pero de alguna manera esta convulsión mundial parece distinta.
No porque los banqueros de inversión tengan que renunciar a ese Ferrari al que le habían puesto el ojo o porque se vean obligados a cambiar la champaña por la cerveza, sino porque es difícil imaginarse que en un mundo tan interconectado como éste, la crisis no la acaben pagando los que siempre sufren más, o sea los que tienen menos capacidad para defenderse.
Como la única economía que yo manejo es la del hogar -más que economista yo vengo a ser una ecónoma- no voy a hablar de lo que no entiendo. Pero sí puedo opinar que me escandalizó ver cómo las masas alucinadas entraban y salían hoy de un almacén en Hong Kong, en donde con bombos y platillos se vendía a precios “módicos” la ropa del diseñador japonés Rei Kawakubo, el dueño de la marca Comme des Garçons.
Yo había visto el anuncio en el periódico por la mañana y alcancé a pensar que el almacén estaba loco haciendo una inversión de página entera en el principal diario de la ciudad, en medio de semejante crisis.
Pero ¿cuál crisis? Por la tarde fui al centro y se me ocurrió ir a tomar fotografías a la tienda. Era tanta la aglomeración que no alcancé a pasar de la primera estantería. Cuando por fin le eché mano a una prenda para ver de qué se trataba, me encontré con una camiseta negra de un material parecido a la Lycra, que costaba el equivalente a 50 dólares. Lo único que delataba que no se trataba de una camiseta comprada en cualquier puesto callejero era la marquilla de Comme des Garçons pegada en su espalda.
Los perros guardianes apostados en la entrada del almacén me prohibieron hacer fotos, pero logré convencer a estas emocionadas compradoras de que posaran con su botín.


Durante varias cuadras a la redonda me seguí topando con abundantes rastros de la promoción, pero no pude convencer a otros compradores de que me dejaran retratarlos con sus bolsas.


Todos se veían felices y despreocupados, saboreando el placer de haber comprado ropa de marca por un precio alto pero no ultrajante.
Yo no sé en otras partes, pero lo que es aquí, la famosa crisis no ha llegado.

2 comentarios:

  1. Y a Arabia Saudita tampoco ha llegado, ni llegará. Países como Estados Unidos y Alemania en crisis y ellos inaugurando un hotel en el que la noche cuesta 75 millones de pesos colombianos, ah? increíble, no? con mil no se cuantas habitaciones de lujo, pero bueno, las desigualdades de siempre en mayor o menor proporción.

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  2. Supongo que siempre habra una parte de la poblacion inmune a las crisis. Aunque dicen que esta crisis acaba por afectar a todos...

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