jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Qué hay en una foto?


"Si uno no va al árbol, el árbol vendrá hacia uno".
En estas tierras lejanas poco me encuentro con paisajes familiares. Hay partes de China que parecen sacadas del altiplano en el que nací, las matas de banano en el sur de la India son idénticas a las que crecen en la costa colombiana y hasta he creído ver en las calles de Macao balcones que podrían hacer parte de una casa cartagenera.
Pero son pocas las ocasiones, por eso cuando por pura causalidad me encontré este árbol el otro día, me tocó resistir la tentación de abrazarlo y preguntarle qué hace por aquí tan lejos.
Es un samán de 22 metros que alguien debió arrancar quién sabe de qué parte de Centro o Suramérica y fue a parar a una esquina de Hong Kong.
Y no es cualquier árbol. Una orgullosa placa plantada a su lado revela que en 1997 el especimen fue catalogado como un "Árbol Rey", uno de los nueve árboles más importantes de la ciudad y el más popular entre el público hongkonense. Es tan ilustre, que su foto hasta aparece en el sitio web del departamento de conservación:



Los expertos de esas dependencias dicen que en los últimos diez años el samán se ha encorvado y que sus raíces no tienen espacio para crecer por culpa del cemento, así que existe la posibilidad de que algún día se caiga.
De todas formas, me encanta que un árbol nativo de Latinoamérica sea tan famoso en estos parajes y como vive cerca de mi casa, pienso pasar a saludarlo cada vez que pueda. Estoy segura de que al rey samán le vendrá bien algo de compañía, en medio de su majestuosa soledad.

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