miércoles, 24 de diciembre de 2008

Motivo: viaje

Los fieles lectores de este blog habrán notado que en las últimas semanas he estado escasa de entradas. Aquí está la verdad: no me caí en un hueco ni sufrí un ataque incontrolable de pereza. Tampoco me quedé sin tema o decidí que el Lejano Oriente no me interesa. No es nada de eso.
El motivo, simple y llano, es que no estoy en Asia sino en Latinoamérica, pasando por ese ritual sublime y masoquista que en mi caso sucede más o menos cada año y medio, que es volver a la patria. O a mis dos patrias, valga decir, porque estar casada con Adrián me hace medio argentina también y no puedo dejar de desvelarme con lo que le pasa a ese pobre país gobernado por una presidenta tan vanidosa como miope.
Yo no sé si a todos los expatriados como yo les produce lo mismo volver a sus países. A mí todavía me da insomnio la noche anterior al viaje, se me acelera el corazón cuando la aeromoza de Avianca anuncia que “estamos próximos a aterrizar en la ciudad de Bogotá”, y paso los primeros días en una especie de limbo emocional en el que no soy de aquí ni soy de allá.
Ver la patria –y la familia- en una versión condensada en el tiempo, tiene un efecto dramático, una intensidad parecida a la del cine, en el que vidas enteras son comprimidas y relatadas en el lapso de dos horas. Es fascinante y agotador o como dije antes, sublime y masoquista. No ayuda a la concentración. No propicia momentos de meditación y calma. En otras palabras: ¡no permite alimentar un blog!
Para cuando he logrado aclimatarme y ya no me escandalizan las adolescentes con sus brevísimos atuendos ni las cuarentonas con sus anchísimos pectorales, es hora de subirme al próximo avión y dejar que mi cuerpo llegue al próximo destino a la espera de que el alma acabe de llegar cuando le parezca.
Pero esta entrada no se trata de filosofar sobre lo que significa vivir a 15 mil kilómetros del lugar en donde uno nació y volver a la “tierrita” cada vez que se puede, sino de avisar a mis generosos y pacientes lectores que en los primeros días de enero vuelvo a aterrizar en Hong Kong y a retomar el ritmo de este blog. Trataré de hacer contribuciones de aquí hasta allá, pero si el tiempo y mi cabeza se interponen, desde ya pido disculpas por el silencio.
A todos les deseo una Feliz Navidad y un memorable 2009.

2 comentarios:

  1. Que bueno que pases por latinoamerica, sería bueno que escribieras algo sobre esa experiencia, así no sea nada sobre oriente, podría ser un post interesante.
    Nos reencontramos el próximo año!
    felices fiestas!

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  2. Feliz Año para ti también. Tal vez me anime la próxima vez...

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