viernes, 30 de enero de 2009

El lama rocanrolero

Yo tengo una cuenta pendiente con una de mis hermanas, que cada vez que se acuerda del tema me pregunta cómo es que he estado seis años en Asia y todavía no he sido capaz de resolver mi vida espiritual.
¿Acaso en este continente no hay una sola religión o pseudo-religión, corriente, creencia, movimiento, culto, escuela esotérica o secta que me interese cultivar, así no me muero y regreso la próxima vez convertida en un anfibio?
Yo le explico que trato, pero que no es fácil.
Tomemos el Hinduismo, por ejemplo. Uno va a Wikipedia para tratar de entender de qué se trata y le explican que los vaishnavas creen en un ser supremo eterno llamado Vishnú pero los vaishnavas gaudiyas adoran exclusivamente a Krishná, mientras que los shivaístas creen en Shivá y niegan la importancia de Brahmā y Vishnú.
Y qué tal el Taoísmo: “El Tao del No-Ser es la fuerza que mueve todo lo que hay en el mundo de los fenómenos, la función, el efecto de todo lo que es: se basa en el No-Ser. El mundo de los seres puede ser nombrado con el nombre de No-Ser y el mundo de los fenómenos con el nombre de Ser. Las diferencias recaen en los nombres, pues el nombre de uno es Ser y el del otro, No-Ser, pero aunque los nombres son distintos, se trata de un solo hecho: el misterio desde cuyas profundidades surgen todos los prodigios”. Todo un misterio, estoy totalmente de acuerdo.
Para no hablar del Jainismo cuyo dios “se destaca de los 24 jinas (‘victoriosos’) principales que vivieron en cada uno de los 3 ava-sarpinīs (descendentes de larga duración), que están divididos en seis etapas: bueno-bueno, bueno, bueno-malo, malo-bueno, malo, malo-malo. Los avasarpinís alternan con los ut-sarpinī, largos períodos ascendentes, cuyas etapas comienzan por malo-malo y terminan con bueno-bueno”.
Ya sé que la religión se trata de creer y no de entender, pero francamente se les va la mano.
Pongo el tema, porque anoche tuve una de esas experiencias de incomprensión religiosa que van a hacer que yo acabe reencarnando en un saltamontes.
Armada de mi libreta de apuntes y con las mejores intenciones espirituales, fui a escuchar a un lama de budismo tibetano que es famoso porque es capaz de traducir las enseñanzas de Buda para un público occidental y poco familiarizado con la materia.
El danés Ole Nydahl, de 67 años, es un lama muy particular: no viste hábito sino jeans y chaqueta de cuero, anda en motocicleta, practica el paracaidismo y cuando dicta sus charlas sobre budismo no tiene inconveniente en hacer referencia a su vida sexual.
Su estilo poco convencional le ha ganado detractores, pero tiene una barra considerable que le ha permitido abrir casi 600 centros de budismo en todo el mundo.
Antes de convertirse en lama, Nydahl fue soldado, boxeador aficionado, traficó hachís y consumió drogas pesadas y aunque su existencia actual debe ser mucho más monacal que la de entonces, sigue teniendo un look a lo Sting que supongo le debe ayudar a diseminar su mensaje.
A la hora señalada, lama Nydahl entró al escenario sin mucho protocolo, se sentó en la silla colocada en el centro y empezó a picotear unos manís y unas uvas que reposaban en una mesa al lado de la silla. Yo creía que el maní y las uvas eran ofrendas para la estatua de Buda que había en la mesa, pero cuando vi al lama comiéndoselos me di cuenta con verguenza de que iba a necesitar mucha, pero mucha iluminación.
El problema es que la iluminación no vino porque el mensaje era tan incomprensible para mí, que una hora y media después, cuando llegó el momento de la meditación, yo todavía estaba tratando de destilar aunque fuera una única enseñanza, una pequeña frase, una pobre miserable indicación de por dónde se entra al mundo de lo espiritual.
La indicación nunca llegó y juro que no es mi culpa. La charla estuvo llena de conceptos como que nada existe y lo que existe es sólo un invento de nuestra mente, la cual dicho sea de paso nunca nació por lo tanto no puede morir y es indestructible.
Los acertijos se sucedieron unos a otros durante 90 minutos interminables, al cabo de los cuales perdí la concentración y empecé a dejar que mi mente, esa nada que no existe y por lo mismo nunca dejará de existir, divagara en temas mundanos como la calvicie de mi vecino de asiento o la sopa caliente que me esperaba en mi casa.
Cuando acabó la charla, la audiencia se sumergió en una meditación en la que hubo mantras y se invocaron entidades de las que yo no había oído hablar jamás. Abrí los ojos y me pareció que todo el mundo se veía relajado y contento, con cara de haber recibido algo.
Lama Nydahl anunció que daría bendiciones personales y de inmediato se empezó a formar una fila. Yo me levanté discretamente y me escabullí por la primera salida.
Sinceramente: yo no esperaba que el conocimiento viniera masticado y digerido ni pretendía aprender budismo en un día, pero salí sabiendo menos que al comienzo. ¿Será que el mundo de lo espiritual es tan complicado que ni siquiera un lama rocanrolero lo puede explicar?

6 comentarios:

  1. jajajajaja me he reído con ese post, a lo mejor tu cerebro refracta las enseñanzas del lama, y quizás si su atuendo no fuera tan "occidental" pues depronto te quedaría algo. en esos casos en que se abre la mente a otras creencias es necesario que exista una perspectiva visual que de cierta influencia subconsciente, si no, creo que se logra perder el tiempo.

    Saludos!

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  2. ja ja ja!!! dîgale a su hermana que usted no es la única...yo le juro que iba a inentarlo pero leí esto y no sé qué me produjo más miedo si los conceptos del tao o que me de por hablar con alguien del tema y parezca una retrasada mental...mejor, cuando sumercé lo logre, me manda un resumen ???

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  3. Muy bueno! es que debe ser muy complicado hacerle tragar entero a una buena periodista. Pero con el asunto de los jeanes y la chaqueta cuántos habrán dicho "Uy si, éste si es, este si me entiende" Pero este Lama también demuestra como no hay religiones ni estructuras puras y tiene su influencia rockanrolera moderna... él hizo su propia religión con sus ídeas, será que nosotros también podemos?

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  4. Nos reimos ahora, pero nos seguiremos riendo cuando volvamos reencarnadas en un insecto?

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  5. Hola Juan Pablo,
    No sé si uno se puede inventar su propia religión. Hay que tener mucha energía para pasarse 30 años dando vueltas por el mundo contando el mismo cuento...

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  6. SOMOS un insecto en la vastedad del universo, pero como no nos resignamos, pretendemos encontrar la vida eterna. Disfrutemos hoy, no hay nada más.

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