miércoles, 7 de enero de 2009

El mundo se derrumba y Barbie...


…está de rumba por la inauguración de su primera supertienda, una extravagancia de 3.400 metros cuadrados que está a punto de ser abierta en el corazón comercial de Shanghai, para que las niñas de China (y también sus mamás) puedan globalizarse y soñar con ser rubias, altas y de ojos azules.
La nueva “Casa de Barbie” en Shanghai costó 30 millones de dólares y será inaugurada el próximo mes como parte de las conmemoraciones del cincuentenario de la muñeca más famosa del mundo. (Alguien debería avisarles que el mundo está en recesión).
Además de estanterías llenas de Barbies y sus inagotables accesorios, la tienda de seis pisos tendrá un spa, un café con un menú muy “cute”, una autentica pasarela de desfiles, un cuarto de lectura (¿y es que las bonitas leen?), un bar de chocolates (¿acaso es posible adquirir la figura de Barbie comiendo chocolates?), un estudio fotográfico y más atracciones diseñadas para conquistar a la todavía pequeña pero muy ambiciosa clase alta china.
Invito al lector curioso y sin oficio a que visite el sitio oficial de la Casa de Barbie para que se deleite con todas las opciones que ofrecerá.
Para celebrar la apertura del super almacén, la empresa dueña de la marca lanzó al mercado las muñecas Shanghai Barbie, una rubia y una morena que a pesar de su nombre se ven exactamente como sus colegas norteamericanas y que lo único asiático que parecen tener es el letrerito de “Made in China” impreso en la caja.


Que semejante emblema del consumismo capitalista occidental llegue a instalarse en gran estilo en China no debería sorprender. Al fin y al cabo, el gigante asiático se ha convertido en la tierra prometida para los fabricantes de toda clase de bienes, que tienen el ojo puesto en los 1.300 millones de potenciales consumidores.
Pero a riesgo de sonar feminista, debo decir que la idea de que las niñas chinas adopten un ideal de belleza tan lejano a su propia fisonomía me parece medio deprimente, y alimentarles esa idea con propósitos puramente comerciales es casi perverso.
Claro, no es lo que piensa la diseñadora Vera Wang (ella misma norteamericana de padres chinos) cuyas creaciones serán vendidas en la Casa de Barbie y a quien le resulta totalmente natural este invento: “Sinceramente espero que Barbie Shanghai se convierta en un lugar en donde las niñas puedan ir a vivir sus fantasías…a dejar correr su imaginación. Dejemos que las niñas sean niñas”.
¿No sería mejor dejar que las niñas… chinas sean chinas?

1 comentario:

  1. Hola,
    Yo al igual que tu vivo en Hong Kong y me sorprende mucho ver la influencia de los estereotipos "occidentales" en la población China. Barbie me parece lo peor con lo que pueden jugar las niñas ya que representa un ideal de belleza que ni siquiera las mujeres escandinavas alcanzarían, ni que decir de las mujeres Chinas. Otra cosa que me ha conmocionado un poco son los productos que hacen la piel más blanca, no sólo por el gran exito que tienen acá sino por el hecho de que las mismas marcas que los venden comercializan venden las cremas autobronceadoras en latinoamerica.

    Me gusta mucho tu blog y me alegra ver a más colombianos explorando esta parte del mundo que es tan interesante. Mucha suerte con el blog y los artículos en El Tiempo.

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