martes, 27 de enero de 2009

¿Feliz Año Nuevo?

No creo en brujas ni en videntes y no me hago leer el tarot ni la carta astral, pero como soy una escéptica sin carácter, no puedo hojear el periódico y pasar por encima de las predicciones que los maestros de Feng shui hacen cada vez que empieza un nuevo año lunar.
Yo le debo a una amiga que me haya advertido desde antes de mudarme a Hong Kong que le huyera al Feng shui, porque uno empieza por cuestionarse si los muebles están bien puestos y termina cambiando la casa entera.
Le he hecho caso hasta ahora, pero a veces me pregunto si no será terquedad llevarle la contraria a la sexta parte de la población mundial que cree que la buena energía fluye cuando se obedecen las leyes del cielo y de la tierra.
En Hong Kong el Feng shui no es un chiste y debe haber pocas empresas que no consultan un maestro de esa disciplina cuando tienen que tomar decisiones importantes.
Disney lo hizo antes de construir su parque de diversiones en una isla vecina y los suntuosos casinos que han sido levantados en los últimos años en Macau han hecho lo propio.
La semana pasada, para no ir más lejos, un banco multinacional organizó aquí un seminario para sus clientes más acaudalados, en el que el orador estrella era Alion Yeo, un renombrado practicante de Feng shui.
Las predicciones de Yeo no podrían haber sido peores: la crisis financiera mundial se agravará y sólo se empezará a ver alguna luz en el túnel a partir de agosto.
Sin entrar en detalles, Yeo anunció que en este ciclo lunar que empezó hoy habrá “ataques terroristas financieros” y vaticinó que el presidente Barack Obama tendrá un horroroso “Año del Buey”.
Igual de pesimista fue el experto en Feng shui malayo Joey Yap, quien definió el 2009 como “desalentador” y advirtió que en materia de crisis económica “todavía no hemos llegado al plato principal”.
Otro aguafiestas, el experto de Singapur Vincent Koh, anunció que habrá no sólo desastres económicos sino también naturales, inundaciones, terremotos y epidemias.
Y así sigue la cosa.
Los maestros de Feng shui son del parecer que aunque uno no pueda cambiar el futuro, es bueno estar preparado. Algo así como sacar el paraguas cuando anuncian que habrá lluvia.
Yo personalmente prefiero no saber, aunque tampoco estoy tan loca como para tentar a la suerte. Por eso en estos primeros días del Año Nuevo me propongo hacer todo lo que recomiendan y me cuidaré mucho de no hacer lo que está prohibido.
No pienso usar negro ni blanco, decir malas palabras ni comprar libros. Tampoco voy a prestar plata, cortarme el pelo o hablar de la muerte.
Ya aspiré de arriba a abajo el apartamento, tengo abiertas las puertas y las ventanas para que entre la fortuna y no voy a apagar las luces esta noche para ahuyentar a los malos espíritus. He comido todo el dulce que no debo, aposté carreras con mis hijas y hasta salí a regalarles plata a los porteros.
Sólo me falta una cosa que haré antes de irme a dormir: voy a estrenarme el par de pantuflas que compré ayer y que según el agüero, son el remedio perfecto para pasar por encima de las personas que hablan mal de uno.
Si nada de eso funciona y el año resulta ser tan malo como lo pronostican, empezaré a preguntarme si además de presagiar la lluvia, los maestros de Feng shui también hacen llover.

2 comentarios:

  1. Por si las moscas.... por cuànto tiempo tenemos que seguir estas recomendaciones? y por què no se puede comprar un libro, què significan los libros?

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  2. Hasta el día número 15 del nuevo año, o se hasta el 9 de febrero. Lo de los libros tiene que ver con la pronunciacion de las palabras en chino y "libros" se pronuncia igual a "perder", asi como por ejemplo el número cuatro es mala suerte porque suena igual a "muerte" y el ocho es buena suerte porque suena como "enriquecerse".
    Conclusión, en el período de año nuevo no debe hacerse nada que atraiga, aunque sea remotamente, las malas energías.

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