viernes, 16 de enero de 2009

Trago amargo

La noticia me atragantó.
Starbucks, la cadena norteamericana de tiendas de café, acaba de lanzar una nueva marca de café cosechado en la Provincia china de Yunnan, que espera vender no sólo en el país asiático sino en el mundo entero. “Nos encantaría ver el café chino en los estantes de cada una de nuestras tiendas en 49 países distintos”, declaró orgulloso esta semana un ejecutivo de la empresa.
¿Habré leído bien? ¿No basta con que el 99 por ciento de las pertenencias del planeta entero hayan sido fabricadas en China, sino que ahora también vamos a tomar café “Made in China”? Alguien haga algo, por favor.
Como coterránea de Juan Valdez, el tema es casi una afrenta personal. ¿Acaso a los colombianos se nos ha ocurrido cultivar té de jasmín y estamos empeñados en vendérselo a…los taiwaneses, por ejemplo? Que los chinos empiecen a tomar café es una cosa, pero que empiecen a producirlo y exportarlo es otra muy distinta.
El avance del capitalismo en China es inexorable y bebidas foráneas como el café –o el vino- que antes eran una rareza son cada vez más populares, especialmente entre la población urbana.
Eso es buena noticia para empresas como Starbucks, que ha aprovechado la oportunidad y ha abierto 350 tiendas en 26 ciudades chinas en menos de una década. Y es buena noticia para Colombia también, cuyas tiendas Juan Valdez aumentan a un ritmo vigoroso y podrían llegar a disputarle a Starbucks y a otras cadenas, una tajada del apetitoso -más bien aromático- mercado chino.
Pero no es lo que parece estar pasando y más bien ahora corremos el riesgo de que un nuevo competidor, con el músculo financiero y la escala del gigante asiático, entre a competir en el negocio.
Yo no sé los demás, pero no pienso ni oler ese café cultivado en el sur de China. Y si se me ocurre volver a Starbucks -¿alguna vez habrá un Juan Valdez en Hong Kong?- me cercioraré de que no me lo vendan.
Es más: juro que si la cosa se pone fea y el café hecho en China se populariza, me paso de una vez por todas al té verde. Japonés, claro está.

2 comentarios:

  1. Increíble que eso pase. en la Universidad, cuando me daban clases de mercadeo y negocios, los profesores siempre ponían el ejemplo del café y el Té, y decían que a los chinos era imposible venderles cantidades a granel de café, ya que tenían muy arraigada su cultura del té, y que lo mismo sucedía inversamente con Colombia.
    No sé en eso soy muy sigilosa; no es por ser colombiana, pero considero que tenemos el mejor café del mundo, y me uno a tu causa ¡no probaría café chino nunca!

    Saludos!

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  2. A mí no me gusta el café de las grandes cadenas (incluída nuestra Juan Valdez), por que me parece que cada taza de café tiene su alma, y cuando la mezclas con cafés de diferentes fincas, diferentes caficultores y ese café se tuesta, luego se almacena meses y finalmente se muele y se mete en una bolsita muy bonita para ser consumida por lo menos 3 meses después pierde esa esencia, esa alma que lo caracteriza. Pero eso es una opinión y un gusto personal, y en general siempre estoy en contra de las grandes cadenas que quieren estandarizar la comida o bebida característica de un país. Pero en lo que al reportaje concierne creo que apesar de que cierran cantidades de tiendas de starbucks en China, estos se están encargando de crear la cultura de café en Asia, masificandolo incluso con café de Vietnam y hasta la misma provincia de Yunnan que estoy seguro será agradable al paladar Chino que no está muy acostumbrado... Y este es el momento para traer el café de Colombia como un café exquisito y exclusivo, como entre otras cosas, lo está planeando hacer Costa Rica que también tiene muy buen café y que nos ven a nosotros como nosotros vemos a Starbucks. De hecho, hay un pleito en un tribunal de Nueva York por una camiseta que sacó la federación de cafeteros de Costa Rica que decía "Juan Valdéz toma café de Costa Rica"

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