sábado, 14 de febrero de 2009

La querida querida

Gracias a un esfuerzo de marketing sumamente exitoso, hoy se celebra en Hong Kong y en toda China, el Día de San Valentín, una fecha que los comerciantes adoran y el resto de los mortales padecemos.
No sé si me aguanto un día más de comerciales de televisión azucarados, de ositos rosados de peluche, de rosas rojas, de tarjetas de Hallmark, de chocolates en forma de corazón y de avisos, sobre todo eso: de avisos en los periódicos en los que se le recuerda a todo el mundo que la única forma de expresar el cariño, inclusive en medio de la crisis, es ir a gastar lo que no se tiene.
Claro que no todos los publicistas que hacen avisos de San Valentín en estas latitudes carecen de imaginación, por lo que hoy me sacó de la rutina éste, estampado en la primera página del primer periódico de la ciudad:


Es de una joyería y sugiere el regalo que se le puede dar a cada una de las mujeres en la vida de un hombre: un diamante enorme para la Mistress -la amante-, uno igualmente importante para la Madre y un hipócrita anillito en forma de corazón para la Esposa.
Yo me reí con el aviso aunque creo que lo hicieron medio en chiste y medio en serio.
Tener una Mistress es asombrosamente común en China y algo con lo que muchas esposas aprenden a convivir.
Aunque el gobierno oficialmente condena la práctica entre sus funcionarios porque casi siempre está asociada con corrupción, es una herencia de los tiempos imperiales que por más decadente que parezca se niega a desaparecer.
Es más, hay indicios de que con la prosperidad china de los últimos años las Mistress están en alza, al punto que un banco de Beijing está anunciando una nueva tarjeta de crédito especial para "niñas lindas", que no parecen ser otras que las queridas queridas.


Yo no diría que es el pan de cada día, pero tampoco es raro ver en los restaurantes buenos de Hong Kong a hombres de mediana edad disfrutando de la compañía de una jovencita. Nadie se escandaliza, no sólo porque la amante es la institución más antigua del mundo, sino porque hasta cierto punto tener una “sucursal” es un símbolo de estatus.
Las amantes, como se sabe, son caras y exigentes y las de por aquí sólo usan ropa de marca auténtica, nada de imitaciones. Ese es un lujo que no todos los ejecutivos se pueden dar.
Escribir del tema me hizo acordarme de una historia que me contó una vez una amiga, a quien invitaron a una venta especial de ropa fina y escasamente usada. Cuando mi amiga llegó al lugar, descubrió que efectivamente la ropa era fina y poco usada, pero era evidente que había pertenecido a una única mujer: todas las prendas eran talla 4 y todos los zapatos tamaño 36.
El anfitrión era un hombre de mediana edad y estaba “feriando” en un día todo el contenido del apartamento. “La pelea con la Mistress debió haber sido terrible”, me dijo después mi amiga. “Parecía una venganza”.

2 comentarios:

  1. Esto no lo sabía... pensé que los chinos eran fieles, pero veo que comparados con los latinos no se quedaron atras... Depronto es que saben hacer mejor las cosas que nosotros no?

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  2. Hola Juan Pablo,
    Precisamente ayer salió un artículo largo en el South China Morning Post sobre el florecimiento de las Mistress -ernai, en Mandarín- en Shenzhen. Me parece que los que tienen "ernai" ni siquiera se consideran infieles.

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