domingo, 17 de mayo de 2009

¡Creced y contaminaos!

Gobernar un país es un enorme desafío para cualquier presidente, pero el de las Maldivas, una república compuesta por más de mil islas en el Océano Índico, tiene la tarea difícil e inusual de convencer a otro país de que le venda un pedazo de su territorio para llevarse a vivir allá a sus 300 mil gobernados.
La elevación promedio de las islas Maldivas es de un metro con veinte centímetros y con el aumento continuo del nivel del mar, antes de finales de este siglo la mayor parte del archipiélago estará bajo agua.
Las Maldivas no es la única nación que se enfrenta a la catástrofe por causa del cambio climático.
En la esquina suroccidental de Bangladesh el agua salada ya ha empezado a inundar tierras cultivables, obligando a empobrecidos campesinos a emigrar a ciudades que ya están desbordadas de tugurios.
En Cochin, sur de la India, hay un histórico malecón con vestigios coloniales heredados de los portugueses, que parece muy escénico hasta que uno se encuentra con lúgubres letreros que anuncian la futura inundación del lugar.
No hay que venir a Asia para presenciar los efectos del calentamiento global.
Más del 20 por ciento de los glaciares del Perú han desaparecido en las últimas tres décadas y regiones inmensas de Brasil están sufriendo simultáneamente dos de los efectos más obvios del cambio climático: severas inundaciones y sequías extremas como no se han visto en varias décadas.
Por supuesto que todos podemos hacer un esfuerzo y separar mejor la basura, usar más transporte público, gastar menos papel y apagar más luces, pero según los expertos la debacle ambiental sólo se podrá impedir, si los mayores productores de dióxido de carbono se comprometen a reducir drásticamente sus emisiones.
Eso incluye no sólo a Estados Unidos, Europa y Japón, sino también a países pobres que están entre los que más contaminan.
En teoría, esa es la solución lógica: un tratado global en el que todas las partes se comprometan a buscar y utilizar fuentes de energía más limpias que el carbón y el petróleo.
En la práctica, significa pedirles a naciones como China o como India que frenen su crecimiento y les nieguen a sus habitantes el estándar de vida que durante décadas los países desarrollados han disfrutado y malgastado.
Puede ser que ricos y pobres contaminen por igual, pero lo hacen por motivos distintos y esa diferencia es fundamental.
Nada ilustra mejor este dilema que el Nano, el automóvil más barato del mundo, que empezó a ser producido y vendido en la India el mes pasado.
Por el equivalente a US$2,500 el Nano promete cumplir el sueño del carro popular y como era de esperarse, ha sido un fenómeno de ventas en el país asiático. Grupos ambientalistas y expertos en la industria automotriz no están tan felices.
Dicen que cuando la India tenga la misma proporción de carros que hay en Occidente, o sea 700 por cada mil habitantes, el Co2 resultante tendrá que respirarlo todo el planeta.
En realidad el planeta ya respira esa polución porque India es el cuarto productor mundial de gases de invernadero, pero la manera de revertir ese efecto no es sugerir que los indios sigan a pie.
La solución al calentamiento global es que las naciones ricas aumenten sus metas de control de emisiones, inviertan más en la investigación de nuevas tecnologías y ayuden a los países pobres a implementarlas.
Hace poco leí que en Estados Unidos los lobistas de las empresas petroleras están haciendo hasta lo imposible por meter mano en la política energética de la nueva administración.
Mientras tanto se les pide a los países emergentes que sacrifiquen el objetivo de reducir la pobreza, para compensar un daño ambiental que lleva más de un siglo cocinándose en otras partes.
Es un problema complejo para el cual no existe una solución perfecta, pero de todas la peor es plantear que los pobres sigan siendo pobres.

1 comentario:

  1. Adriana: Este artículo nos conecta muy de cerca con la labor que estamos realizando. La invito a dar un vistazo a nuestra pagina acohidrogeno.org y claro esta a alguna de nuestras reuniones quincenales.
    El tema si tiene solución y un grupo muy rande de profesiioales, técnicos, cientificos e interesados estamos trabajando duro.
    Gracias
    In. Guillermo Velasco G
    Dir Ejecitivo ACoHidrógeno
    gvelascog00@acohidrogeno.org

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