miércoles, 13 de mayo de 2009

¡Un año ya!

Ayer se cumplió el primer año del terremoto de Sichuan en China que mató 87 mil personas, entre ellas diez mil niños y jóvenes.
A la hora del sismo, las dos y media de la tarde, los estudiantes asistían a sus clases en escuelas mal construidas que no resistieron la fuerza del movimiento telúrico y se derrumbaron.
Un año después de la tragedia el gobierno chino sigue resistiéndose a dar una cifra definitiva de los estudiantes que murieron ese día, por miedo a que la revelación ocasione disturbios.
Peor aún, las autoridades han hecho lo posible por acallar a los padres de las víctimas que insisten en averiguar exactamente lo que pasó, y a quienes les gustaría que hubiera alguna clase de rendición de cuentas por la manera estrepitosa en que se desplomaron más de siete mil colegios.
Esta tarde, Amnistía Internacional denunció que ocho padres de las víctimas del terremoto que pretendían hablar con periodistas con ocasión del aniversario, están detenidos sin que se conozca su paradero.
Durante las semanas previas al aniversario, la prensa internacional reportó la persecución oficial a las organizaciones y los individuos que han insistido en remover esos escombros emocionales.
Ellos y todos nosotros sabemos que nada les devolverá con vida a sus hijos, pero por el bien de ellos y del país, los responsables por las construcciones de pésima calidad deberían ser identificados y castigados.
Como no quiero que todo en esta entrada sean lamentos, quiero dedicarle una parte a una figura porcina que no es precisamente la de la gripa que ha acaparado los titulares de la prensa últimamente.
Esta linda cerdita se llama Zhu Jianqiang (el nombre significa Cerdo Fuerte) y es famosa en China porque sobrevivió 36 días sepultada bajo los escombros del terremoto, bebiendo agua de lluvia y mordisqueando pedazos de carbón que había a su alrededor.
Cuando los cuerpos de rescate la encontraron, Zhu Jianqiang había perdido dos tercios de su peso -ahora está otra vez gorda como una cerda- pero fuera de eso se encontraba contenta y animada.
Es tanta la popularidad de Zhu, que en una votación online superó a seis perros, un pájaro, una tortuga y un gato, y consiguió el título del "animal más inspirador del 2008" en todo el país.
La cerdita fue premiada por sus dueños con la promesa de que nunca será convertida en mortadela y ahora tiene su propia casa con aire acondicionado dentro de un museo que recuerda a las víctimas del terrible sismo.

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