martes, 16 de junio de 2009

Vivir para estudiar

Un artículo hace poco en el periódico New York Times cuenta los extremos a los que llegan los padres en China, para garantizar que sus hijos logren entrar a la universidad.
Al igual que sucede en otros países, el ingreso a la educación superior en China está determinado por el puntaje que consiga el estudiante en el gaokao, el examen de Estado que cada año presentan cerca de 10 millones de jóvenes.
Sólo tres de cada cinco logran pasar el gaokao y para hacerlo además de estudiar sin parar, los jóvenes renuncian a las vacaciones y se olvidan de cualquier cosa que no sea sentarse frente a los libros 16 horas diarias.
Según el periódico, hay jovencitas que toman anticonceptivos para evitar tener el período el día del examen y estudiantes que hacen su repaso desde hospitales, conectados a tanques de oxígeno que les ayudan a mantener la concentración.
Claro, hay padres que además sobornan a sus hijos con la promesa de regalarles dinero, carros o fiestas si logran un buen puntaje y otros que acuden al chantaje, recordándoles a sus hijos todos los sacrificios que han hecho para poder darles educación.
La obsesión por sobresalir y la competencia entre los estudiantes en Asia, es algo que no me deja de asombrar.
Lo veo cada vez que voy al colegio de mis hijas y percibo en los padres, noventa por ciento de los cuales son chinos, una determinación que raya en la compulsión, de que a sus hijos les vaya bien
Y de paso admiro a los directivos del colegio, que tienen con lidiar con familias para las cuales nunca hay nada suficientemente bueno y que gastan el tiempo de los profesores disputando cada decisión que toman.
También me divierto cuando hay ceremonias de entrega de premios, porque veo a otras madres tratando de parecer tranquilas y despreocupadas cuando por dentro están hechas un nudo ante la perspectiva de que sus hijos no ganen algo. “No importa. La próxima vez será”, le dije el otro día para consolarla a una mamá india cuya hija no había ganado una medalla en deportes: “Sí importa”, me contestó mirándome fijamente.
Allá ella. Yo a mis hijas les hago psicoanálisis y les prohibo terminantemente que entren en esa competencia insana.¿Quién dijo que hay que renunciar al presente por un futuro que por lo pronto sólo existe en la imaginación?
Claro que a veces me asalta el miedo. Si como mucha gente cree Asia tendrá un papel cada vez más protagónico en el mundo, esa es la clase de ambiente profesional al que se enfrentarán nuestros descendientes: la vida como campo de batalla.

6 comentarios:

  1. Tía ¿cómo estás? Hace rato que no pasaba por el blog, pero ahora que lo veo de nuevo, encuentro algunos artículos muy interesantes, este en particular. No sé como es tu acuerdo con La Nación, ¡pero estaría bueno que "Vivir para estudiar" pudiera llegar a publicarse allí! Saludos para todos allá, especialmente para mi ahijada.
    Ian

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  2. Excelente.. artículo muy informativo, y es verdad pues poco a poco el continente asiatico va surgiendo con un papel más protagonico... la Competencia es dura...muy bueno los aportes que hace sobre la cultura de Oriente.

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  3. Siempre leo tus columnas en periodicos como el Tiempo. Me parece muy bueno el artículo de esta forma uno puede estar informado de como es la cultura asiatica y como va evolucionando. excelente blog..

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  4. Hola Alvaro,

    Mil gracias por tus comentarios. El tema asiatico es externo y a veces muy complejo tambien, asi que lo mio es apenas un intento por contar y explicar. Ojala sigas pasando por el blog.

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  5. El articulo es bueno y creo que es una senal de advertencia para mejorar el sistema de educacion en Colombia porque la competencia ya es a nivel mundial. Yo vivo en Dinamarca y el pensum academico es bastante diferente y eficiente, y mientras nosotros en Colombia en las escuelas y colegios solo nos untamos de Ingles; aqui salen de la secundaria con tres idiomas aprendidos. Las comparaciones son odiosas pero asi de dura esta la competencia.

    Perdon por la falta de tildes y la ~, pero el teclado y el software no me lo permiten hacer.

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  6. 10 millones de bachilleres al año. Cuantos nuevos ingenieros, biólogos, químicos, físicos, matemáticos y demás profesionales que aportan ala ciencia y al desarrollo? Los podrías comparar con los que saca USA, Europa y nuestro lindo país?

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