viernes, 14 de agosto de 2009

El tratamiento del buldózer

Hace más de un año escribí aquí en este blog, sobre la facilidad con que ciudades como Hong Kong han destruido su patrimonio histórico, sencillamente porque resulta más rentable demoler los edificios antiguos y revender el terreno, que gastar en restaurarlos.
Lamentablemente, el dinero no es la única motivación para borrar la memoria colectiva de un pueblo y en China hay por lo menos dos ejemplos claros de ello.
El primero y más dramático es Beijing, la capital china, sede de cinco dinastías y durante siglos el corazón político y religioso del país, que ha sido cuidadosa y sistemáticamente transformada para hacer de ella una ciudad moderna, reluciente y sin memoria.
La destrucción de la antigua Beijing es un “acto deliberado de vandalismo cultural”, le oí decir hace poco a Jasper Becker, periodista inglés y autor de un libro cuyo tema inicial eran las reliquias arquitectónicas de la capital china, pero que acabó siendo una especie de réquiem de los centenares de monumentos y templos que han caído víctimas del buldózer.
Según Becker, 50 de los 64 kilómetros cuadrados que comprende la antigua Beijing ya han sido demolidos no sólo para dar paso a autopistas y rascacielos, sino sobre todo para re-escribir la historia de China, de manera que las nuevas generaciones conozcan apenas una versión higienizada del pasado.
El libro de Becker se llama “La Ciudad de la Tranquilidad Celestial” y le ha gustado a mucha gente, pero también ha despertado indignación entre quienes creen que había muy poco rescatable en la maleza de sucias callejuelas y edificios de inquilinatos de que se componía la ciudad.
Cuando conocí a Becker me impresionaron su seriedad y su genuino desconsuelo por el aniquilamiento del pasado, pero me llamó la atención que entre la audiencia que se había congregado para oirlo hablar, hubiera también varios amigos de la modernidad desenfrenada en la que se ha embarcado China.
El segundo ejemplo reciente de eliminación de la memoria histórica del país es Kashgar, una ciudad en el extremo occidental del país, que antes de que China empezara su demolición sistemática era catalogada como una de los ejemplos mejor preservados de arquitectura islámica en Asia Central.El problema con Kashgar es que está en la provincia de Xinjiang, una inmensa región anexada a la República Popular China luego de la revolución, cuyos habitantes son musulmanes de origen túrquico, es decir que culturalmente están muy distantes de la etnia que predomina en el resto del país, los Han.
El conflicto en Xinjiang da para otro post, pero es relevante mencionarlo porque para muchos es el motivo que subyace en la decisión del gobierno chino de demoler el 85% del casco antiguo de Kashgar y trasladar a sus habitantes a vivir en modernos bloques de edificios.
Las autoridades, por su parte, niegan la intención de borrar la memoria histórica de Kashgar y argumentan que el estado ruinoso de las actuales construcciones causaría una tragedia en caso de producirse un terremoto de la magnitud del de Sichuan.
Mientras grupos de defensa del patrimonio histórico hacen esfuerzos infructuosos para que Kashgar sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, los buldózeres continuan trabajando y el pasado del país milenario... desvaneciéndose.

3 comentarios:

  1. Maldito pensamiento único... En los años 50 y 60 en España se destruyeron numerosas edificaciones de alto valor cultural que hoy en día podrían haber sido objeto de valorización económica al margen de su valor cultural. No pueden aprender de los errores de otro o se trata de un genocidio cultural intencionado?

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  2. Hola Maximo,

    No se si es genocidio cultural, pero sin duda lo parece. Gracias por comentar.

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  3. Hola Adriana.Escribo desde tu Colombia natal, donde se te recuerda por tu paso en el noticiero QAP, hace raaato ya. Bueno, el comentario: Es triste ver que un país con una tradición como la china (5000 años al menos), borre tan olímpicamente su pasado. Al parecer ya nada queda de ese respeto que ellos tenían por sus ancestros y sus obras (según nos enseñaron en el colegio, Sociales de 6º).

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