miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pobre país rico


En el templo principal del monasterio budista de Songzanlin, cerca de la frontera entre las provincias de Yunnan, Sichuan y el Tíbet en la China, una treintena de monjes escucha en silencio la instrucción que desde sus tronos imparten dos lamas. La nieve ligera que empezó a caer en la madrugada hiela el paisaje y poco a poco más monjes, desarropados en sus túnicas rojizas, buscan refugio en el ambiente tibio y pesado del templo.
La mayoría de los habitantes de Songzanlin son jóvenes de origen étnico tibetano y su vocación religiosa significa una boca menos que alimentar para sus familias, detenidas en una existencia medieval tan remota en el espacio como en el tiempo.
Son familias que viven de cultivar cebada, vender leña o criar yaks, que nunca han aprendido mandarín -el idioma oficial del país- y que, aisladas en las primeras estribaciones del Himalaya, no se han dado cuenta de que la locomotora china en la que están subidas avanza a todo vapor.
Aprovechando un feriado local, este año pasé unos días en el norte de la provincia de Yunnan, al lado del Tíbet. No fue la primera vez que vi pobreza en China, pero el viaje me sirvió para poner en contexto lo que de otra manera serían apenas estadísticas y para entender mejor el desafío que significa integrar y modernizar a una nación de estas dimensiones.
Con tantos rascacielos, enormes avenidas y trenes de alta velocidad, es fácil caer en la tentación de creer que China ya es un país del primer mundo. Pero, a pesar de esa prosperidad aparente, la pobreza es una realidad monumental: 700 millones de chinos viven en el campo, en condiciones parecidas a las de las zonas más pobres de Boyacá, Córdoba o Atlántico.
Es cierto que parte del crecimiento económico está llegando al campo. En muchos pueblos minúsculos se ven excavadoras y tractores en febril actividad y no es raro encontrarse con carreteras que están recién construidas. Pero lejos de las costas, en donde se concentra la producción industrial, China parece más el tercer mundo que la tercera economía mundial.
El desequilibrio en China viene al caso precisamente ahora, cuando Estados Unidos está presionando al gobierno del presidente, Hu Jintao, para que revalúe el yuan y encarezca sus exportaciones. El argumento es que si los productos chinos se vuelven más caros, los otros países -empezando por Estados Unidos- comprarán menos, ahorrarán más y saldrán más pronto de la crisis actual.
Estados Unidos culpa a China por su déficit comercial y el aumento del desempleo, sin admitir que la incapacidad que tienen los norteamericanos para ahorrar es en buena parte el origen de sus problemas. ¿Será que China tiene que dejar de crecer para remediar los males de la economía estadounidense?
No lo tiene que hacer, ni lo va a hacer. Su estatus de cuasi potencia implica responsabilidades, pero hacer que sus productos se vuelvan más caros, como lo quiere la administración Obama, no es una de ellas. Seguir creciendo y lograr que ese crecimiento se disemine por toda la sociedad es el objetivo primordial de China y lo que le permitirá mantener la armonía y la cohesión social.
Más tarde este año, de visita en Brasilia, el presidente Hu dijo que el desarrollo de China será lento, arduo y pacífico. Pacífico no sé, pero lento y arduo, no me cabe duda. Aunque siga creciendo como lo ha venido haciendo, pasarán cuarenta años antes de que su ingreso per cápita sea equivalente al de Estados Unidos. China será el mayor país en desarrollo, pero es exactamente eso: un país en desarrollo, con algo así como veinte Colombias a las que tiene que sacar de la pobreza.

3 comentarios:

  1. Hola Adriana, acabo de entrar en tu site en recomendacion de mi hermano que vive en colombia y yo en francia, sus comentarios de la china son apasionantes, gracias a que mi hermano y yo somos otros apasionados por la china a la que ahun no conocemos pero queremos visitar un dia. Espero que tenga mucha suerte por su rura y no siga deleitando con sus articulos. Cordialmente,
    Orlando Rincon

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  2. Certamente apaixonante como descreves e de muito interesse

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  3. Mchas gracias por ampliarme la visión de China más allá de las cuestiones comerciales!
    Saludos
    Sergio Poato

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