martes, 8 de febrero de 2011

Nuevo Pasaje a la India

En una fría mañana del mes pasado, fui con un equipo de 20 funcionarios y voluntarios de una organización no gubernamental que trabaja en proyectos de educación, a la aldea de Kakalwada en Rajashtan, noroeste de la India.
La idea del viaje era crear una conexión entre los voluntarios que todo el año hacen proselitismo, organizan eventos y recogen fondos para esta ONG en lugares como Bélgica, Canadá o –en mi caso- Hong Kong, y los niños que patrocinan con sus campañas.
Un grupo de 30 alumnas de la escuela local de Kakalwada nos estaba esperando. Las niñas estaban descalzas pero impecables en sus uniformes azul claro y ni bien llegamos, empezaron a hablar sin ninguna timidez de su vida cotidiana, de sus materias favoritas y, sobre todo, de sus planes para el futuro.
En un país en donde las castas sociales siguen determinando las vidas de muchos de sus habitantes y casar a las hijas adolescentes es práctica común, aquí estaban estas jovencitas, demostrando que no sólo eran buenas para matemáticas y lenguaje, sino excepcionales en el arte de imaginarse una vida mejor que la que tuvieron sus madres.
Sabiendo que se han criado en un medio pobre y limitado, sin acceso a televisión o teléfono celular y mucho menos a Internet, me asombró que tuvieran tanta confianza en sí mismas y que no se dejaran intimidar cuando la conversación entraba a terrenos más delicados, como los cambios del cuerpo en la adolescencia o los riesgos de contagio del HIV.
Esas niñas no se ganaron la lotería de la vida como nos pasó a otros, que nacimos y crecimos en familias que entendían la importancia de la educación y tenían los recursos para costearla. Pero sí tuvieron la fortuna de entrar en el radar de Room to Read –así se llama la ONG- que implementa programas para aumentar el alfabetismo y mejorar la calidad de la instrucción en los estado más pobres de la India y en ocho países más de Asia y África.
Además de las materias convencionales como historia o ciencias naturales, las estudiantes de Kakalwada hacen talleres de salud y reciben entrenamiento para pensar de manera crítica y aprender a tomar decisiones inteligentes. Es un programa bautizado como “herramientas para la vida” y no puedo imaginar un activo más valioso para las niñas y jóvenes de todo el mundo, que saber cómo ampliar sus horizontes e identificar las oportunidades que se les presentan. Otras tres mil niñas en aldeas remotas y tugurios de la India están cobijadas por esta iniciativa y un total de diez mil se benefician a nivel mundial.
A pesar del impacto que tiene, este proyecto educativo es una gota de agua frente a la terrible realidad de que el 42 por ciento de las mujeres que nacen en los países en desarrollo, nunca llegan a ir al colegio. La tragedia es que todos los estudios demuestran que cuando una niña recibe educación, cambia no sólo su vida y la de su familia, sino la de toda su comunidad.
El analfabetismo en India no se limita a las mujeres. Según las Naciones Unidas, 35 por ciento de todos los analfabetas del mundo están en ese país y a no ser que se produzca un cambio dramático en la tendencia, a mediados de este siglo ese porcentaje será del 50 por ciento.
Frente a semejante desafío es fácil caer en el desaliento, pero yo creo que hay otro camino. La batalla contra el atraso es librada a diario, en salones de clase descascarados sin tableros ni pupitres, por alumnos ansiosos por aprender y profesores que tienen pasión y no apenas una obligación.
Los que salimos favorecidos en la lotería de la vida, tenemos el deber moral de ayudar a esa causa. Después de todo, haber nacido donde nacimos y no en una aldea miserable en el norte de la India, no fue cuestión de mérito, sino única y exclusivamente de suerte.


8 comentarios:

  1. Qué buena causa. Me alegro de que seas parte del cambio; de esas personas que no se quedan en palabras y van al hecho, y con su tiempo aportan al desarrollo de aquellos quienes no corrieron con suerte. Como bien dices Adriana, algunos que tuvimos el privilegio de poder ser educados, podemos hacer el cambio ayudando a que otros también se eduquen, no quita nada y en cambio deja mucho.
    Desde hace algún tiempo he intentado ser voluntaria en alguna ONG, pero también es increíble que -pese a mi buena voluntad- para poder ser parte, me piden mil requisitos y experiencias que una recién graduada de la universidad no tiene a su alcance. Qué lástima, pero al leer tu experiencia y ver la foto, me recuerda por qué encaminé mi profesión hacia este campo...

    Un saludito!!!

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  2. Adriana: Desde hace tiempo espero con agrado tus columnas publicadas en El Tiempo. Ademá de una lectura placentera ofreces análisis enfocados en realidades de "otro" mundo, con perspectiva desde otras culturas, pero que son muy aplicados a la realidad de nuestro país y que como pocos, desaforunadamente sí son pocos los periodistas, orientas una opinión alejada de sesgos y tendencias de extremas. (de ambas extremas). La sociedad debería incrementar su conciencia de responsabilidad por habitar este mundo, pero en este cambio, son la "sociedad de los comunicadores" a quienes les corresponde la responsabilidad y prioridad de crear, estimular, ejemplarizar, apoyar y orientar ese cambio de conciencia en en el resto de la sociedad. Adicional a las razones de mi afecto de lector de tus columnas, ahora se egrega una más, cual es la de saber que eres una muy especial amiga de Gerardo Lema, un querido primo que decidió plantearse una jornada de retos y logros y ahora está por aquella otra parte del globo. Un saludo especial para tí y los tuyos, Alberto Fonseca. Bogotá - Colombia afonseca@oliverwight.com

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  3. Excelente e interesante blog! que experiencia tan buena.

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  4. Adriana soy docente en Bucaramanga Colombia y me gustan las columnas que escribes para El Tiempo, es posible que pudiéramos tener una charla con mis estudiantes vía Skype? Escribo por aquí porque no encontré otra forma. Mi correo es ligope5@yahoo.es.

    Liliana Gómez

    Saludos

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  5. Adriana, me fascina tu columna en El Tiempo. He trabajado toda la vida con empresas japonesas y chinas y me identifico con Asia. Dificil encontrarte. Tienes cuenta Twitter? @hk7dmu

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  6. Sabrias decirme por que la ruta se llama De la rotta?

    Gracias.

    Alexdlarotta@hotmail.com

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  7. Adriana ¿tu viviste en Bucaramanga?
    Juan Felipe Gómez T

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