domingo, 15 de mayo de 2011

Lección aprendida

Nada como trastearse para darse cuenta de todos los objetos que uno acumula sin preguntarse siquiera si los usa.
Estamos por trastearnos y de los closets de mi apartamento han salido en estos días: una silla de camping (la última vez que acampamos fue en el 2006), un nebulizador portátil (mi hija de 15 años dejo de usarlo cuando tenia 4), discos de larga duración (por lo menos de la década de los 80), espinilleras, pelotas de tenis, aletas de buceo, walkmans, raquetas de ping pong… En fin, una miscelánea de objetos que algo se usaron, pero que básicamente van a pasar a engrosar la lista de desperdicio que los seres humanos dejamos a nuestro paso.
Ya he hablado antes de cómo en Tokio las autoridades logran que los habitantes se hagan cargo de su basura y se avergüencen de no ser más sensibles con el medio ambiente. Yo tuve amigos en Japón que para ahorrar agua se bañaban cada dos días y sólo soltaban la cisterna del baño cuando era absolutamente necesario. ¿Una exageración?
Tal vez no, si uno le cree a un reporte de la organización no gubernamental WWF, en el que explica qué pasaría si toda la humanidad tuviera un estilo de vida equivalente al que llevan los habitantes de Hong Kong. Lo que pasaría, para decirlo en pocas palabras, es que se necesitarían recursos equivalentes a dos planetas Tierra.
El problema, por un lado, es el consumo. Según el informe, cada habitante de Hong Kong gasta 86 kilogramos de papel por año. La cifra parece un exabrupto, pero con solo mirar la superficie de mi escritorio se me ocurre que tal vez no esté tan desenfocada. Un tercio de ese papel viene de la tala ilegal en países como Malasia e Indonesia, en donde la destrucción del bosque tropical avanza triunfal.
La comida merece capítulo parte. Los hongkoneses son ávidos consumidores de pescado y “delicias” como la sopa de aleta de tiburón, parte integral de cualquier banquete chino, ha hecho que se multiplique por diez el número de especies de tiburón que están en peligro de extinción.
Cada habitante de la ciudad come 62 kilos de pescado por año –tres veces el promedio mundial- de los cuales sólo una pequeña fracción se pesca en las inmediaciones y el resto se importa de 150 países distintos. Se consumen también 30 kilos de carne de res, que es exactamente el doble de lo que comen los europeos.
Por el lado de los desperdicios, a Hong Kong no le va mejor. Según algunos cálculos, cada individuo aquí produce 900 kilos de basura al año, o sea más que el promedio de un norteamericano. Son tantos los desechos que se acumulan, que para mediados de esta década ya no habrá en la región más espacio para rellenos sanitarios.
El caso de Hong Kong es relevante por el riesgo de que sea el modelo hacia donde están avanzando otras ciudades chinas, que empiezan a entrar en una era de prosperidad. China ha duplicado su población en los últimos cincuenta años y el día en que ese ejército de consumidores se comporte como lo hacen sus coterráneos de Hong Kong, tendremos un problema de dimensiones monumentales.
Por ahora China produce apenas 115 kilos de basura por cabeza, pero con una población superior a 1.300 millones de personas, cualquier variación en ese indicador merece ser mirado con atención.
Yo no soy muy optimista y me temo que estemos en la antesala de una crisis ecológica irreversible, pero eso no significa que no haya nada que podamos y, sobre todo, que debamos hacer.
No siempre podremos saber si el pescado que nos comemos tiene un origen certificado, o si el papel que usamos no salió de las selvas de Borneo. Pero a muchos de nosotros nos vendría bien un poco más de frugalidad y, gracias a este trasteo, esa para mí es una lección aprendida.

5 comentarios:

  1. Imaginese también el problema que se viene con los desechos de artefactos electrónicos. Por ejmplo¿Porqué cambiar de celular, si su función básica, la razón de su existencia, que es hacer una llamada telefónica, es igual en un "touch" que en un Nokia 1100 de a pie? ¿Por apariencia? Hay que ser más conscientes de ahora en adelante,cambiar de actitud, creo yo.

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  2. los carros contaminan también, pero que sucederá cuando sea vehículos eléctricos? luego ellos van ha evitar el uso de energía para fabricarlos, materia prima? por nombrar uno de los ejemplos...

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  3. Hola mi nombre también es Adriana.

    Acabo de encontrar tu Bogg, navegando por la web y me a parecido genial. Considero que es importante que tengamos un cambio en los pensamientos del ahorro. Pero desgrasidamente estamos en la erá del Cosumo.

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  4. Recien acabao de encontrar tu Blog y me ha encantado, también soy Colombiana. Yo vivo en Korea del Sur y trato de no hacer basura o de no dejar rastro en la basura que saco todos los días a la calle. Aquí están obsesionados con el reciclaje y si el gobierno descubre que no reciclas, buscan pistas en la basura y luego te pueden multar. Cada coreano que conozco me pregunto si recilo y c{omo lohago. Lo inconsistente es que las calles est{an plagadas de basura. tratar{e de pegarte en este post una nota que escribí justamente sobre la basura y el reciclaje en Korea.

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